domingo, 7 de octubre de 2018

Por qué debemos creer en Dios?



"Quiero aclarar algo, cuando digo "Por qué debemos creer en Dios", no quiero decirlo de manera impositiva, no es que sea un deber, de afuera adentro, sino cuáles serían las causas filosóficas, las causas simplemente humanas que nos llevan, que nos empujan a creer en eso que llamamos Dios.

Lo encaramos como una búsqueda en nuestro propio interior, como un cavar dentro de la propia alma para ver donde está ese manantial que burbujea, dónde está ese río subterráneo que nos hace sentir un agua de vida por dentro de nosotros.  Sin embargo, a veces no logra mojar nuestras manos y otras veces aparece un poco por nuestros ojos como lágrimas en los momentos más cruciales de nuestra vida.

Necesitamos, pues, hacernos una serie de preguntas y obtener una serie de respuestas. Como alguna vez dije, las cosas más importantes son las más difíciles de definir. Por lo tanto, no voy a definir a Dios.  Cuando nos referimos a este tema de Dios, más que tratar de definirlo, es cuestión de descubrirlo, de alguna manera, en nosotros mismos y en todos los demás; porque apenas lo definamos, apenas lo pongamos en una jaula, apenas lo pongamos dentro de un sobre, apenas lo pongamos en una caja, ahí mismo, dejará de ser lo que por esencia es, y dejará de ser Dios para convertirse en una de las tantas imágenes religiosas que la humanidad nos ha dado a través de los siglos.

La creencia, vivencia o descubrimiento de Dios es uno de los sentimientos, si queréis llamarlo así, una de las intuiciones, una de las percepciones más antiguas, si no la más antigua que el hombre ha podido registrar. Veamos algo muy viejo, muy antiguo, por ejemplo un dolmen, que ha sido construido por pueblos que ni siquiera sabemos quienes fueron. Y si hablamos de las pirámides, por ejemplo de las pirámides de Egipto, del Yucatán..., todas esas grandes obras llevan el sello de la religión, o sea, de "religar", de la unión del hombre con Dios, de la presencia de lo divino en la naturaleza. Y vemos de qué manera, sobre ese dolmen, se construyó luego, a lo mejor, un templo griego, luego uno romano, y luego uno cristiano, de diferentes arquitecturas y órdenes pero sobre ese lugar edificado está ese monumento a Dios. La puso, amigos míos, simplemente para poder apoyarse o para poder sacar una chispa de fuego para cocinar sus alimentos; puesto una piedra sobre otra para erguirla primera columna, la primera pirámide, el primer altar, o sea, la primera expresión hacia lo divino.   Nosotros sabemos que esa búsqueda del Fuego primordial, en los pueblos más antiguos, como el hindú, se transfiere a la parte mística y llega siempre a estar en relación con lo que es Dios. El Dios más antiguo ha sido Agni. Agni era una chispa de fuego que había nacido de su padre, el carpintero Visvakarman; al frotar dos maderas con una suerte de pìedra o cepillo de piedra, había nacido esa primera chispa, ese primer Agni, del cual emanaron todos los dioses, ese concepto del Fuego primordial, de la Deidad primordial.

Veamos otros pueblos más antiguos, por ejemplo, Egipto. Sus escritos nos hablan de un Deidad muy primitiva, A-tum, que poco a poco se fue convirtiendo en Atum-Ra, o sea, el Sol de fuego que nos alumbra. Las primeras concepciones de Egipto, los más viejos papiros que podamos encontrar y los má viejos grabados en los muros, no nos hablan ni de comidas ni de vestiduras ni de guerras ni de ningún otro problema que no sea el e la presencia de los Dioses, de la presencia de Dios, de la presencia de la Divinidad.

Recordemos, en la lejana América, allá en Mesoamérica, en donde se nos habla de Quetzalcoatl, de aquel pájaro que no solamente estaba emplumado, sino que también tenía características de serpiente. Quetzalcoatl significa: "El pájaro-serpiente", vino desde el cielo, desde lo alto, hasta los hombres, se sumergió en la tierra, fue hasta lo que nosotros llamaríamos hoy el infierno, o sea, la parte más baja psicológica y física, visitó los huesos de los hombre que ya no existían y renació otra vez entre los hombres para conducirlos, para guiarlos. Hasta que, una vez, con una barca se perdió en el mar...¡El mar!, ese símbolo tan viejo; ese okeanós de los griegos. Cada vez que veo la Victoria de Samotracia en el Museo del Louvre, en París, recuerdo ese sentido de los griegos del okeanós, del mar infinito que no tiene puertos adonde llegar, donde la gloria está en subir al navío y bogar, y bogar, y bogar...y sentir, en ese bogar de los remos y de los brazos fuertes, que nuestras voces se hinchar con viejas canciones, con viejas palabras, y otra vez los vientos hinchan las vela extendidas, y otra vez navegamos sobre el okeanós... El océano, como diría Homero, es como un gran mar de vino que llega hasta nosotros y llega a levantar nuestra fantasía, hace surgir Dioses ante nosotros, islas encantadas...y a los hombres que no tienen espiritualidad los convierte en cerdos. (alusión a la Odisea)

Si queréis hablamos de los incas, que creían en Kon Tiki Viracocha, que había sido el Creador de las cosas a partir de una especie de huevo del mundo; que hablaban de las constelaciones, que pensaban que Dios estaba en las constelaciones; que hablaban de la relación del hombre con Dios a través del arco iris.

En todas partes, en todos los pueblos, esta relación divina se impone; así, el sentido que nos han querido dar algunos científicos materialistas de que el hombre ha sido utilitario, de que el hombre comenzó descubriendo la rueda, comenzó descubriendo las armas, comenzó descubriendo el fuego, es absolutamente falsa y no tiene ningún asidero científico en ninguna parte. El hombre realmente comenzó descubriendo a Dios, y cuando lo descubrió le hizo un altar, le hizo una figura, le hizo una representación a su manera

Hay hombres  y hay mujeres que a través de toda la historia de la humanidad se destacan por haber sentido a Dios. No importa de qué religión sean, por lo menos a mí no me importa; no importa de qué manera esos hombres lo concibieron, pero lo sintieron y lo plasmaron de alguna forma.
La diferencia entre un hombre y una bestia no está en que la bestia tiene rabo, sino en que el hombre cree en Dios, siente a Dios, y el animal no. De ahí que cuanta doctrina, forma de pensamiento, forma de vida nos aleje de la creencia de Dios o en la inmortalidad del alma, nos convierte en humanoides, nos aleja, nos animaliza,  nos convierte en bestias que hablan todo el día de la comida, del sueño, de las comodidades materiales.  Nos han metido dentro de la cabeza la escoria, el mal, la podredumbre, es la peor contaminación no nace del petróleo; tampoco de las radiaciones atómicas; la peor contaminación nace precisamente de los hombres que niegan a Dios, de los que marchan millones de años hacia atrás en su evolución y vuelven a ser bestias; vuelven a carecer de la posibilidad que tuvo aquel remoto antepasado nuestro...

Si no nos reconocemos como hijos de Dios, como emanaciones de Dios, ¿de dónde vamos a sacar la fraternidad? ¿de dónde vamos a sacar el amor entre los hombres? Si no nos reconocemos todos como hijos de un mismo Padre, como deviniendo de una sola cosa, como teniendo un destino único. Necesitamos reconocernos hijos de Dios; necesitamos sentir que hay algo en común en nosotros, pero no algo pasajero. Como decía un viejo libro el Chilam Balam, necesitamos amores que duren más de tres días, necesitamos reyes que que duren más de tres días, necesitamos leyes que duren más de tres días. Todo lo que tenemos es efímero, de tal suerte que nos encontramos todos completamente apagados, constreñidos, y como si fuésemos fieras en una jaula vamos dando vueltas sobre el mismo lugar. Hemos perdido la noción de que aquel que está enfrente nuestro, aquel que está al lado, y aun aquel que pueda ser circunstancialmente nuestro enemigo, es nuestro hermano; tenemos el deber de amarlo de una manera profunda, de una manera no solamente externa, no solamente con actos externos. Lo fundamental es el acto interior, el acto de fe.

Tenemos que volver a sentir no solamente una fe individual, sino también una fe colectiva. Cuando hablo de esto, no me refiero a una determinada religión, os hablo simplemente de una fe colectiva, una fe en Dios y en la inmortalidad del alma. Saber que somos todos hijos de un mismo Padre; poder reconocernos a nosotros mismos, vencer el temor a la muerte, vencer una serie de temores que tenemos, tener el conocimiento de que somos inmortales...

Hay una gran piedad, hay un gran amor, hay un gran Pensador que pensó en todo, que hace que cuando caen las semillas de un árbol, al tener adherida una especie de hojita, vayan dando vueltas y vueltas ¡oh, el primer helicóptero!, para alejarse del árbol madre, porque si cayesen a sus pies, en la oscuridad y en la humedad se pudrirían. En cambio, dando vueltas las hojitas se van lejos del árbol madre, y llegan a un lugar donde hay sol y donde pueden germinar en un nuevo árbol.

Y Aquel que ha pensado, o Aquello que ha pensado, o Aquello que ha imaginado todo este complejo proceso para todos estos seres, que ha creado el misterio de que los espermatozoides puedan mover sus colas y trasladarse a través del medio; que ha podido crear el equilibrio divino de las raíces y de las ramas de los árboles; que ha velado por la forma en que caen las hojas, que por todo ha cuidado, que por todo ha velado...decidme; ¿acaso no habrá velado también por nosotros, en la parte física y en la parte espiritual? ¿Por qué no? Tuvo que haber velado también por nosotros, en la parte física y en la parte espiritual. ¿Por qué hemos de tener miedo entonces a morir? ¿Por qué hemos de tener miedo a la adversidad? Ya sea la adversidad o la muerte, la carencia de fortuna o la pérdida de ella, la pérdida del amor o a veces de la simple tranquilidad psicológica...  ¿No estará El detrás de todas estas cosas? ¿No serán como peldaños que nos ayudan a subir, a escalar un proceso evolutivo, a volvernos más fuertes, a volvernos más dioses, a convertirnos en algo nuevo y poderoso? ¿Y no estará todo eso dentro de esa Gran Mente Pensante que hace que cuando nos tropecemos, una mano invisible nos levante, como aquella vez le pasó a un tal Lázaro? ¿No habrá algo que nos levante cuando estamos demasiado caídos? ¿No existe acaso para nosotros lo que hay para el gusano y para la hoja?


Es obvio que lo que hay para el gusano y para la hoja, también existe para los seres humanos, para los grupos humanos, para las culturas humanas; pero para ello debemos retomar una conciencia en Dios; para ello tenemos que abandonar todos estos arcaísmos materialistas y llegar a un verdadero espiritualismo. No me refiero a actitudes externas. Un hombre puede estar rezando frente a una imagen de Cristo y estar alejado completamente de lo que pueda ser espiritual. En  cambio, un hombre puede estar honradamente enderezando un hierro para los demás, puede estar trabajando en una fábrica, puede estar trabajando en una oficina o en una universidad, y ese hombre, en ese momento, estar haciendo un acto místico más grande que los que simplemente se hacen callos en las rodillas.

Debemos sentir a Dios profundamente, volver otra vez a ese sentido antiguo de la creencia en Dios, cuando los hombres se encontraban, se cruzaban y se reconocían como de una religión o como de otra, pero todos creían en Dios. Unos hablaban del Cristo o hablaban de Dios o de Jehová, otros hablaban de Alá, pero todos hablaban de lo mismo.


Todas las formas de conocimiento, de entendimiento y de razonamiento no sirven para nada si no llegamos a ese descubrimiento de Dios en nosotros mismos y en la naturaleza. Un verdadero filósofo no es aquel que se sabe de memoria las definiciones de Kant o de Plotino o de santo Tomás de Aquino o de cualquiera de ellos. ¡No! El verdadero filósofo no es platónico ni aristotélico ni kantiano. El verdadero filósofo es el hombre simple, el que puede interpretar la naturaleza, el que aunque se quedase sin libros podría seguir leyendo y, aunque se quedase sin naturaleza alrededor, podría seguir soñando.

¡Soñemos intensamente con ese hombre que puede sentir y creer en Dios!"



Jorge Angel Livraga (fragmentos Conferencia- 1978)

lunes, 24 de septiembre de 2018

PELIGROS ESOTÉRICOS Y EXOTÉRICOS DE LA DROGADICCIÓN

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Según la Ciencia Tradicional Esotérica el cuerpo físico del hombre está envuelto por diferentes mantos etéricos, eléctricos y magnéticos que lo protegen de las radiaciones cósmicas y de las intrusiones de larvas incorpóreas. Esta protección incluye poderosos escudos que le permiten sobrevivir en un planeta constantemente "bombardeado" por todo tipo de radiaciones y de un polvo muy sutil y casi inmaterial que logra descender hasta su superficie y aun penetrarla en determinadas condiciones meteorológicas.

Las actuales pautas de contaminación, que han logrado debilitar y hasta perforar las capas protectoras propias del planeta, nos exponen todavía más a rayos que en altas proporciones son mortíferos y que, en casos de menor cuantía, afectan gravemente al comportamiento.

Este aspecto esotérico es desconocido o ha sido publicado muy veladamente. 

Los protectores y escudos etéricos se ven malignamente afectados por los abusos en el consumo de alcohol, tabaco, tranquilizantes, euforizantes. También por las tensiones que provocan el "stress", el poco sueño o la actividad sexual forzada por el vicio 

De allí que todas las religiones en sus diferentes sectas prohiben ciertos consumos o actitudes violentas más o menos traumatizantes, así como todo tipo de libertinaje. Nuestros antepasados fueron más sabios de lo que creemos en la actualidad y conocían un lenguaje simple y terminante, comprensible para los pueblos sencillos. Esos viejos consejos religiosos suelen ser muy prácticos en cualquier tiempo histórico, incluido el actual.

Las permisiones engendradas por el fracaso de los sistemas políticos que nos rigen, consistiendo el consumo de drogas, por ejemplo, son una prueba más de la ineptitud de dichos sistemas.

  1. Como el consumo de drogas es un escape o remiendo de una situación angustiosa o desconcertada, los consumidores no son estrictamente culpables de otra cosa que no sea falta de imaginación y de voluntad creadora ante los imprevistosEl verdadero culpable es el sistema general que nos rige que, tanto sea de izquierdas como de derechas, tiene el común denominador de la ineficacia. La superpoblación, la falta de recursos económicos y su pésima distribución; el desempleo, la mala educación de los jóvenes y el desamparo de los ancianos, Los delitos ecológicos que a diario se cometen. El querer igualar lo inigualable y, para colmo de males, el querer proclamar la igualdad tomando como rasero el más bajo, feo y bruto. La corrupción moral y administrativa. Estos son los verdaderos culpables. En una sociedad constituida dentro de un Estado Natural, no se darían jamás las altas cotas de drogadicción que soportamos.
  2. El dinero que se obtiene de la venta de drogas es mucho... demasiado para la moral borrosa de la presente sociedad y por eso urge bloquear los circuitos de distribución de ese veneno con medidas excepcionales, aunque de momento puedan parecen impopulares.
  3. Hay que prohibir la adquisición y el consumo de drogas no recetadas por una autoridad médica legal y reconocida. Se podría argumentar que prohibir la ingestión personal de drogas afecta el derecho privado y las normas de protección de la intimidad particular; pero si esto fuese cierto, también habría que permitir la libre posesión de animales feroces en las casas o de las armas de todo tipo, ya que la presunción de inocencia bloquearía la prevención de un uso indebido y peligroso para la comunidad. Pero... ¿son los drogadictos peligrosos para la sociedad y sus componentes?
  4. Sí lo son. No menos del 44% de los ingresados en las cárceles de Europa cometieron sus delitos estando drogados o beodos. Las drogas, al romper los escudos protectores etéricos ponen a la persona en estado de indefensión ante sus apetitos, instintos, deseos y animalidad enterrados comúnmente en el inconsciente colectivo. En el momento en que esto escribo, Scotland Yard investiga una red de pederastas drogados que, aparte de otras aberraciones, filman violaciones de niños  que terminan con su muerte por asfixia o aplastamiento.Las películas así obtenidas, mezcladas a otras pornográficas, se venden a 10.000 $ y tienen un mercado fijo, sólo en las islas británicas, de 3.000 clientes capaces de pagar esas sumas. Es de suponer que muchos miles más se conforman con verlas esporádicamente o adquirir otras más corrientes, de las se consiguen en cualquier "Sex-shop" de los cuales las capitales de Europa y buena parte de las de América están inundadas. Esta es un verdadera locura provocada por las drogas, y demás aberraciones que deshonran al Hombre.
  5. Toda forma de "arte" degenerado, desde fotografías pornográficas hasta cuadros pintados por locos o drogados que sugieren el seguir a los autores por tan terribles senderos, deben ser prohibidas, lisa y llanamente. Lo que proponemos es terapéutica higiénica
  6. ... es evidente que lo que entendemos como Estado debe cambiar radicalmente, ajustándose a la realidad y a la verdadera naturaleza de las cosas, dejando definitivamente atrás las fantasías del "Modernismo" que aún afean nuestro entorno global.
Cuando la Nueva Humanidad sepa más sobre la naturaleza de los seres y cosas normalmente invisibles, tomará medidas. Así como cuando se pudieron ver y analizar los microbios, nacieron vacunas, remedios y antibióticos específicos para combatir a estos entes malignos y se controlaron las espantosas pestes que asolaban al mundo. El Destino quiera que también esta peste de la drogadicción,  la violencia sádica puedan erradicarse a tiempo... si es que nos queda tiempo para ello.


Jorge Angel Livraga  -1990

LA DECADENCIA DE OCCIDENTE Y LA NUEVA EDAD MEDIA


Antes que otra cosa, aclaremos que no soy "profeta" ni pretendo serlo. Simplemente, un historiador puede, conociendo otros ciclos de la Historia, dar marcos generales de probabilidades para los próximos. Esta deducción no puede ser precisa, pues aparte de los factores cósmicos de los cuales ya he hablado, existe la voluntad y la creatividad humana, el "karma" colectivo acumulado, etc.


Los problemas no estallarán de golpe, sino paulatinamente. Pero la mayoría no interpretan los signos de la Historia y todo pasa como "accidente". En este último grupo podemos integrar los grandes apagones, las huelgas, los disturbios callejeros constantes, la escasez de carburantes, el amontonamiento de producción de vehículos no vendibles, el cierre de campos de aterrizaje y la reactivación de caminos y vías férreas.

Cada Edad Media tiene sus características propias, sus duraciones y su forma de advenir y de irse.  La que enfrentamos ahora es de orden importante, por abarcar un espacio geográfico que cubre casi toda la Tierra. Además se han juntado factores negativos humanos y factores negativos astrológicos. El cambio puede ser grande y profundo. Con ello no quiero asegurar que vamos a volver a los castillos y a las justas de caballería exactamente igual que hace 1.000 años. Pero si se notará un abandono más o menos parcial de las grandes ciudades y la proliferación de granjas y ciudadelas regidas por leyes propiasSe formarán "módulos de sobrevivencia" a la manera de Monasterios fortalezas...

El verdadero drama de este "Occidente" que hoy tiene dimensiones mundiales, es que ha fracasado en casi todo.  La aceleración de los tiempos, que antes tocamos, ha desbordado las previsiones.

La llamada "Civilización Occidental", tal como la entendemos en los postreros decenios del siglo XX está condenada a desaparecera sufrir cambios muy profundos y muy extensos. Está entrando paulatinamente en una nueva "Edad Media" y sus valores, en gran medida, se vuelven estériles y frágiles, algunos ya francamente resquebrajados.

Se impone un "buen golpe de timón", pero no es fácil darlo. Sus estructuras y sus sistemas son demasiado grandes para virar con facilidad y las olas de Acuario ya sobrepasan las amuras.

No creemos en catastrofismos, pero sí en duras pruebas.

Muchas cosas aparentemente reprimidas volverán con fuerza insospechadas y lo que hoy se condena será en buena parte restablecido, pero en escalas menores. Guerras, pestes y desastres geológicos son previstos... Cambiarán muchas cosas, aunque este cambio no sea forzosamente rápido... ni tampoco demasiado lento. En 2 ó 3 siglos el mundo será muy diferente de lo que es hoy... Tal vez tan diferente como lo es el actual del que existía en el siglo I o II d.C


Pero esto no supone repeticiones, salvo algunas parciales y más aparentes que reales, pues la Historia no se repite estrictamente... no hace círculos, sino espirales.

La posibilidad de volver a una "edad de las cavernas" no es probable, si bien no se la puede descartar, pues ya sucedió otras veces los que comunmente se llaman "hombres prehistóricos" no fueron el inicio de la Humanidad. Antes hubo otras, y esos "cavernarios" no eran "primitivos", sino elementos degenerados en vías de reintegración y sujetos a sistemas muy simples que les permitían sobrevivir en medios adversos.

Los cambios más interesante, desde el punto de vista filosófico, ocurrirán a nivel psicológico, mental y espiritual. Ya que las condiciones cada vez más adversas de la vida y los conflictos iniciales derivados del crecimiento demográfico incontrolado y de la contaminación del medio ambiente, producirán una reacción antimaterialista.

La masa será despreciada y el individuo rescatará sus valores, aunque muchas veces asociados a los de otros individuos no robotizados. La crisis económica pondrá fin total o parcial a los programas espaciales y valdrá más un poco de tierra cultivada que pisar el planeta Saturno. 

Se dignificará el trabajo como elemento pedagógico y el esoterismo, la magia y todo lo llamado hoy "parapsicológico", se irá afianzando a medida que se salga de los primeros problemas de urgencia vital. Este interés, que ya empezó a desarrollarse, no cederá en núcleos de élite.

Debemos recordar constantemente que lo que nosotros llamamos "Edad Media" no es más que un paréntesis tecnológicamente bajo y civilizatoriamente deficiente, en medio de dos prominencias.




Fragmentos de: JORGE ANGEL LIVRAGA RIZZI -1980

martes, 11 de septiembre de 2018

¿SON LOS SUEÑOS SOLO VISIONES INÚTILES?


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La naturaleza  humana  es  un  abismo,  el  cual  la  psicología  y  la  ciencia  humana  en general, han sondeado menos de lo que algunos que nunca han oído pronunciar la palabra  psicología.  Nunca  están  más  perplejos  los  eminentes  censores  de  las Sociedades  Científicas,  que  cuando  son  llevados  cara  a  cara  con  ese  misterio insoluble, la naturaleza interior del hombre. Sin embargo, la clave de ésto, está en el ser dual  del  hombre.  Es  la  clave  que  ellos  rehúsan  usar,  bien  conscientes  de  que  una  vez echada por tierra la puerta del adytum, ellos estarán forzados a dejar caer una a una sus acariciadas teorías y conclusiones finales –habiéndose probado más de una vez que no habían  sido  nada  mejor  que  falsos  pasatiempos,  como  todo  lo  construido  sobre,  y comenzado desde premisas falsas e incompletas. Si debemos quedarnos satisfechos con las  medias  explicaciones  de  la  psicología  en  lo  referente  a  los  sueños  sin  sentido,¿Cómo explicar en tal caso los numerosos hechos de sueños verificados? El decir que el hombre  es  un  ser  dual;  que  en  el  hombre  –para  usar  las  palabras  de  Pablo–  “Hay  un cuerpo natural, y hay un cuerpo espiritual” y que, por lo tanto, el debe, por necesidad, tener  un  doble  conjunto  de  sentidos  –es  equivalente  en  la  opinión  del  escéptico educado, a pronunciar una falacia imperdonable, y de lo más acientífica. Sin embargo, tiene que ser pronunciada– a despecho de la ciencia. El hombre está innegablemente dotado de un doble conjunto: con sentidos naturales o físicos –y que dejamos bajo la protección de la fisiología para que los estudie; y, con sentidos sub–naturales o espirituales, los cuales pertenecen enteramente al dominio de la  ciencia  psicológica.  Que  quede  bien  entendido,  que  la  palabra  Latina  “sub”,  se  usa aquí en el sentido diametralmente opuesto al que, por ejemplo, se le da en química. En nuestro caso no es una preposición, sino un prefijo como en “subatómico”. En efecto, así como  se  ha  demostrado  que  el  sonido  agregado  de  la  naturaleza  es  un  sólo  tono definido, una nota tónica que vibra desde y a través de la eternidad; y que tiene per se una existencia inegable, aunque posea un tono que sólo puede ser apreciado por el oído refinadamente  agudo”1–de  la  misma  manera  la  precisa  armonía  o  disonancia  de  la naturaleza  externa  del  hombre  es  vista  por  el  observador,  que  depende  enteramente del carácter y de la nota tónica tocada para el hombre exterior por el interior. Es el EGO espiritual  o Centro  de  conciencia  Espiritual el  que  sirve  como  base  fundamental, determinando el tono de toda la vida del hombre –ese instrumento, el más caprichoso, incierto  y  variable  de  todos,  y  el  cual,  más  que  ningún  otro  necesita  de  una  afinación constante; es solamente su voz, la cual como los registros graves del pedal de un órgano1 está  por  debajo  de  la  melodía  de  toda  su  vida  –ya  sea  que  sus  tonos  sean  dulces  o desagradables, armónicos o desenfrenados legato o pizzicato. Por  lo  tanto,  nosotros  decimos,  que  el  hombre,  además  del  cerebro  físico  tiene también  un  cerebro  espiritual.  Sí  el  grado  de  receptividad  del  primero  depende totalmente   de   su   propia   estructura   física   y   desarrollo,   por  otro  lado,   está completamente subordinado al segundo, en tanto que es sólo el Ego Espiritual el que puede impresionar más o menos vívidamente al cerebro exterior, con la percepción de las cosas puramente espirituales o inmateriales, ya sea que el Ego se incline más hacia sus  dos  principios  más  elevados,  o  hacia  su  concha  física.  De  aquí  que  dependa  de  la agudeza de los sentimientos mentales del Ego interior, del grado de espiritualidad de sus  facultades,  el  que  pueda  transferir  la  impresión  de  las  escenas  que  percibe  su   cerebro semimaterial, las palabras que escucha y lo que siente, al cerebro del hombre exterior.  Mientras  más  fuerte  sea  la  espiritualidad  de  las  facultades  del  cerebro semiespiritual,  lo  más  fácil  será  para  el  Ego  el  despertar  los  hemisferios  dormidos, mover a la actividad a los ganglios sensores y al cerebelo, y grabar en el cerebro físico,–siempre en completa inactividad y descanso durante el sueño profundo del hombre– la vívida  imagen  del  asunto asi  transferido.  En  un  hombre  sensual,  no  espiritual,  en  uno cuyo   modo   de   vida,   propensiones   y  pasiones   animales   han  desconectado completamente su Ego animal, astral de su “Alma Espiritual” superior; lo mismo que en aquél cuya dura labor física ha desgastado de tal manera al cuerpo material, haciéndolo temporalmente  insensible  a  la  voz  y  al  tacto  del  Alma  Astral,  –durante  el  sueño  los cerebros de ambos hombres permanecen en un estado completo de anemia o completa inactividad. Tales personas rara vez, o quizás jamás en su vida, tendrán algún sueño, y menos  aún  “visiones  que  lleguen  a  ocurrir”. 
 En  el  primer  caso,  al  acercarse  el  tiempo para  despertar,  y  el  sueño  se  hace  más  ligero,  comienzan  a  ocurrir  cambios  mentales, que  constituyen  los  sueños  en  los  cuales  la  inteligencia  no  jugará  parte  alguna;  su cerebro  semidespierto sólo  sugerirá  imágenes  que  únicamente  serán  grotescas reproducciones  borrosas  de  sus  hábitos  desenfrenados  de  vida;  mientras  que  en  el segundo  caso  –al  menos  que  esté  fuertemente  preocupado  con  algún  pensamiento excepcional– su instinto siempre presente de hábitos activos lo despertará al instante a la  completa  vigilia,  sin  ningún  interludio,  y  sin  permitirle  permanecer  en  ese  estados emidormido,  durante  el  cual,  al  comenzar  a  regresar  la  conciencia,  vemos  sueños  de varias clases. Por otro lado, mientras más espiritual sea un hombre, lo más activa será su fantasía, y tendrá mayores probabilidades de recibir en visión, las correctas impresiones que  le  sean  comunicadas  por  su  Ego  que  todo  lo  ve  y  que  siempre  se  encuentra despierto.  Los  sentidos  espirituales  de  éste  último  al  no  estar  impedidos  por  la interferencia  de  los  sentidos  físicos,  están  en  intimidad  directa  con  su  principio espiritual supremo; y éste último, aunque per se sea una parte cuasi inconsciente de lo completamente  inconsciente,  debido  a  que  es  totalmente  lo  Absoluto2 inmaterial2 Respecto a estas enseñanzas, los Teistas argüirán toda clase de salvedades y los Espiritistas darán lugar a  varias  objeciones.  Es  evidente  que  no  se  puede  esperar  de  nosotros  el  que  demos,  dentro  de  los estrechos límites de un corto artículo, una  explicación completa de esta doctrina sumamente abstrusa y esotérica. El decir que la Conciencia Absoluta sea inconsciente de su conciencia, y que por tanto deba ser tiene  sin   embargo   en   sí   mismo  capacidades   inherentes   de   Omnisciencia, Omnipresencia  y  Omnipotencia  las  cuales,  tan  pronto  como  la  esencia  pura  llega  encontacto con la materia pura sublimada, y (para nosotros) imponderable– imparte hasta cierto  punto  estos  atributos  al Ego Astral  en  la  medida  de  su  pureza.  De  aquí  que  las personas altamente espirituales verán visiones y sueños cuando están durmiendo y aún en sus horas de vigilia; esos son los sensitivos, los videntes nacidos naturalmente, ahora vagamente  denominados  “mediums espirituales”,  sin  que  se  haga  ninguna  distinción entre  un  vidente  subjetivo,  un  sujeto neurypnológico,  y  un  adepto,  alguien  que  se  ha hecho independiente de sus idiosincrasias fisiológicas y que ha sojuzgado enteramente al  hombre  exterior  por  medio  del interior.  Aquellos  espiritualmente  menos  dotados, verán  tales  sueños  pero  a  muy  contados  intervalos,  dependiendo  la  precisión  de  esos últimos, de la intensidad de su sentimiento en relación al objeto percibido. Es así como, en este tema de la verificación de los sueños, así como en muchos otros, la ciencia se encuentra ante un problema no resuelto, cuya naturaleza insoluble ha sido creada por su propia terquedad materialista, y su sistema rutinario acariciado por largo tiempo. Porque, o bien, el hombre es un ser dual, con un Ego interior en él, siendo este Ego el “hombre real”, distinto de, e independiente del hombre exterior en proporción a la preponderancia o debilidad del cuerpo material; un Ego real alcance de cuyos sentidos se  extiende  mucho  más  allá  del  límite  otorgado  a  los  sentidos  físicos  del  hombre;  un Ego  que  sobrevive  al  deterioro  de  su  cubierta  exterior  –al  menos  por  un  tiempo,  aún cuando un mal rumbo de vida lo haya hecho fracasar en lograr una unión perfecta con su Centro Superior de Conciencia espiritual, esto es el unir su individualidad con Âtma,(en  cada  caso  desvaneciéndose  la  personalidad);  o  bien–  el  testimonio  de  millones  de hombres abarcando varios miles de años; la evidencia proporcionada en nuestro propio siglo por cientos de los hombres más educados –frecuentemente por las luminarias más grandes de la ciencia– toda esta evidencia, decimos, no valdría nada. Con la excepción de  un  puñado  de  autoridades  científicas,  rodeadas  por  una  ansiosa  multitud  de escépticos y semisabios con conocimientos superficiales que nunca han visto algo, y por lo tanto demandan el derecho a negar todo, –¡el mundo se encuentra condenado como si fuese un gigantesco Manicomio! Tiene sin embargo un departamento especial, y está reservado para aquellos, que. habiendo probado estar en su cabal juicio, por necesidad, deben ser considerados como IMPOSTORES Y MENTIROSOS. ¿Pero, es que el fenómeno de los sueños ha sido entonces estudiado tan a fondo por la ciencia  materialista,  que  ella  ya  no  tiene  nada  más  que  aprender,  dado  que  habla  en tonos tan autoritarios sobre esta materia? Nosotros decimos que de ninguna manera. Los fenómenos de la sensación y la volición, del intelecto y del instinto, se manifiestan todos  ellos  desde  luego  a  través  de  los  canales  de  los  centros  nerviosos siendo  el cerebro el más importante de ellos. Respecto a la peculiar substancia a través de la cual tienen  lugar  estas  acciones  –una  substancia  cuyas  dos  formas  son  la  vesicular  y  la fibrosa, se considera que ésta última es simplemente el propagador de las impresiones enviadas  hacia  y  desde  la  materia  vesicular.  Sin  embargo  aunque  la  ciencia  distingue esta función fisiológica, o es dividida en tres clases –la motora, sensoria y conectora– la misteriosa operación del intelecto permanece tan misteriosa e incomprensible para los grandes fisiólogos como lo era en los días de Hipócrates. La sugerencia científica de que podría  haber  una  cuarta  serie  asociada  con  las  operaciones  del  pensamiento  no  ha ayudado  a  solucionar  el  problema,  ha  fracasado  en  arrojar  el  más  mínimo  rayo  de  luz sobre  el  insondable  misterio.  Ni  jamás  lo  podrán  sondear  al  menos  que  nuestros hombres de Ciencia acepten la hipótesis del HOMBRE DUAL.
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Los especialistas consideran que ese tono es el Fa intermedio, del piano. – Ed. del Theosophist. [H.P.B.]

inconciencia  Absoluta  para  el  intelecto  limitado  del  hombre,  puede  parecer  como    estar  hablando  de  un triángulo cuadrado. – Ed. de Theosophist [H.P.B.]

H.P. Blavatsky

LOS OBSTÁCULOS Y EL AMOR VERDADERO


Estoy leyendo una novela que me está encantando ya desde el principio, y que les recomiendo: "El Oráculo de la Luna". Como me suele pasar con las buenas lecturas, siempre me aportan algún descubrimiento o "pequeña iluminación" sobre algún tema que me ronda en la cabeza, y que de pronto adquiere una forma nítida y poderosa en su certeza casi absoluta.

Esta vez fue sobre el tema de los obstáculos que siempre encuentra el Amor verdadero. Sin duda es parte de su historia intrínseca, en todos los tiempos.... Como si únicamente de este modo, se purificara y se probara su naturaleza. Recordé incluso ciertos mitos que nos exponen estos requisitos previos y como solo el héroe consigue superarlos, y venciéndolos conquista el "tesoro" sin precio de su Amada. Ese que sólo se obtiene realmente, demostrando que su Amor es Verdadero, más allá de todos los peligros, obstáculos y pruebas que le esperan en el camino. Quizás porque como tantos relatos nos demuestran, ella es nada menos que, el alma del Caballero.

Lo cierto es que nuestra Alma resuena emocionada ante estas historias eternas, de siempre....


D.V. 28/06/09-Madrid

domingo, 9 de septiembre de 2018

Volver a Nacer



Me preguntaba hace unos días...
¿cuando llegue la muerte que quedará?
Quedará LO MÁS IMPORTANTE...
Lo que has hecho: porque aquí permanecerá
Lo que has aprendido: porque es parte de ti
Lo que has Amado de verdad: porque VA CONTIGO
GRACIAS VIDA...Por tus enseñanzas
GRACIAS AMOR...por hacerme Inmortal
GRACIAS "mis amores" del Cielo y la Tierra,
con vosotros y por vosotros,
fue, es y será posible
VOLVER A NACER...eternamente
Aquí y allí
el Viaje continúa...
nuevos puertos nos esperan.
Todo pasa...todo queda...
para Volver a comenzar.


Nefertum (D. V.) 9/9/2011- Malaka
Fragmento de LA ODISEA DEL ALMA

lunes, 3 de septiembre de 2018

EL SER INTERIOR: Y EL HOMBRE NUEVO

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"Es poder recrear al hombre, producir una alquimia en cada uno de los hombres, lograr aquello que estaba representado en el atanor alquímico.

ESE HOMBRE AL QUE HAY QUE IR A BUSCAR ES EL HOMBRE INTERIORQUE DEBE DESPERTAR Y DEBE TENER HUMILDAD DE CORAZÓN.

El Hombre nuevo debe retomar ese sentido de la historia, ese sentido natural del individuo, con la misma naturalidad con que el agua de lluvia va a la tierra. El hombre nuevo debe ir hacia su destino, debe poder percibir aquello metafísico que está más allá de todos nosotros.
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El hombre nuevo lee la naturaleza, lee en sí mismo, mira el cielo, mira las montañas, a sus semejantes. Con una sana intención de interpretar para poder llegar a una verdad, para poder llegar a una verdadera comprensión de las cosas.

Este hombre nuevo debe desarrollar, paralelamente con esta vivencia interior, un nuevo concepto de la convivencia entre los hombres.  Corazón con corazón, atreverse a latir todos juntos, a vivir todos juntos. Aceptarnos con nuestras diferencias, con nuestras imperfecciones, con nuestros defectos, por derecho propio espiritual, existir ayer, hoy y mañana, y encontrar el individuo interior.

El hombre nuevo es una concepción histórica y humanista que reconquista el valor para el hombre. El hombre nuevo es un hombre valiente, el hombre nuevo no hace culto a la fealdad, ni a la cobardía, sino a la belleza y al amor.

Platón decía que el individuo era aquello que no se podía dividir, aquello que no se podía corromper. Si nosotros volvemos a encontrar ese individuo interior, aquello que no se puede corromper, estamos en un camino místico y religioso, aunque no tengamos la bendición de nadie. Cuando las religiones formales pierden este concepto de respeto por el individuo y respeto por cada persona, agonizan, mueren, comienzan a estratificarse y a cristalizarse.

Hay un pensamiento cósmico que nos rodea, que dio belleza a las flores, la posibilidad de sobrevivir a los animales débiles, está en el hombre nuevo que proponemos. Un hombre nuevo, del que no importa la edad física que tenga, pero un hombre nuevo que pueda valorar la belleza, que pueda no solamente entender el bien, sino hacer el bien.

Un hombre que sienta una especie de imperio de bondad en el mundo, en el sentido de la bondad hacia todos, una actitud bondadosa con los hombres, con las cosas, con los animales, con las plantas.
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Este hombre puede crecer dentro de cada uno de nosotros como si fuese una rosa. Aquellos que ya tienen ese hombre nuevo dentro, sienten el perfume de esa rosa, y ven las cosas con un sentido de belleza, con un sentido de inmortalidad.


Ese hombre nuevo que puebla nuestros sueños, ese hombre nuevo  que se escapa por las plumas estilográficas cuando escribimos, ese hombre que anda por las calles y que ve las cosas, pero que no se atreve a veces a registrarlas. Hay que robustecer a ese hombre interior, hay que atreverse a  levantarse, a subir la montaña espiritual.


El hombre viejo ha olvidado esa vida natural de saber de dónde viene, y adonde va. Nosotros venimos del misterio, venimos de lo metafísico, venimos de Dios.

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fragmentos de Conferencias:
JORGE ANGEL LIVRAGA

"MAGIA, RELIGIÓN Y CIENCIA PARA EL TERCER MILENIO" Edit. NA