miércoles, 20 de marzo de 2019

Reflexiones de una filósofa. Aprendiendo siempre


No temamos sólo está muriendo el ego... 
luego seremos mejores...más fraternales, responsables, buenos


Todo el Universo marcha en la misma dirección, 
avancemos juntos, sin olvidar el fin 
hacia el que todos vamos, 
conscientes, evolucionando

++
Este materialismo atroz que nos quiere convertir 
en máquinas de producción y consumo,
debe quedar atrás...superarse

Pase lo que pase, no renuncies a tus mejores sueños,
llegará su tiempo... Confía
++

Hay que descubrir el verdadero Ser en nosotros 
Nuestra mirada, mente, psique se carga o alimenta de lo que contempla. 
Dale los mejores alimentos si quieres tener 
Salud y transmitirla...es fundamental..
++

Como me gusta verte...hecho luz, 
hecho árbol, aves, viento, agua que corre, 
cisne, flores, pasto verde...
 Alegría, bondad, nobleza y verdad en los seres
Que feliz me hace sentirte, respirarte en todo lo que vive
Gracias siempre...VIDA divina 


De nuestras victorias interiores 
depende todo lo Mejor por conquistar

++

Sólo la práctica de Valores en nuestra vida, 
pueden hacer florecer lo mejor de nosotros 
y cambiar nuestras sociedades...
Un mundo mejor sólo puede surgir 
de personas mejores de lo que somos hoy, 
puesto que según como hemos sido 
lo hicimos como es actualmente, 
el enemigo a vencer está dentro de cada uno ...

++
A través de todo lo que hacemos y nos pasa, 
nos están probando...así es...
y se va viendo quién somos 
aquí y ahora

++

Si confundimos los medios con las finalidades... no llegaremos...
Que tus acciones, pensamientos, sentimientos, 
siembren la Luz, el Bien y lo propaguen...
++

Todo tiene su tiempo...por y para algo...
Cada día, cada paso te está acercando a ti mismo...
si vas atento, aprendiendo de todo lo que te sucede
Si buscas el Bien

++

Si la identidad te la dan las cosas que posees, 
entonces eres una cosa más...y desaparecerás con ellas
Tú no eres una cosa: Conócete a ti mismo...


Nos encontramos en la escuela de la Vida 
para aprender unos de otros, 
a veces me enseñas tú, otras te doy yo. 
Vamos juntos hace tiempo, 
aquí estamos de nuevo con muchas esperanzas y alegría, 
dispuestos hacer el mundo mejor con nuestros dones

Con tu Amor estás alimentando mi fuerza interior, 
mi confianza en la vida y la alegría de mi corazón. 
Gracias Madre, será mi herencia mejor


Estoy aprendiendo todos los días...ten paciencia conmigo,
 yo la practico también contigo,
gracias por quererme...eso me da confianza y alegría...
porque yo te quiero
**

Los errores nos hacen más sabios 
si aprendemos de ellos a no repetirlos, 
una vez conscientes del mal que nos hicimos a nosotros 
y a otras personas por ignorancia. 
Una y otra vez la Vida nos da la oportunidad de hacerlo mejor

Todo es un encadenamiento de causas y efectos consecuentes...
la casualidad no existe, ni la suerte...sino leyes naturales
que ajustan el efecto con la causa sembrada, 
aunque venga de otras vidas.

Qué dulce la enseñanza de los sabios, 
qué dura la de nuestros errores...qué diferente aprendizaje. 
Nosotros elegimos...es la Escuela de la Vida

++
La Vida nos está forjando y como las espadas toledanas... 
resistimos la forja porque sabemos que nos hará mejores

No olvides que tu espíritu es inmortal, 
elévate sobre la circunstancia...
++

Llueven sobre nosotros tantas fuerzas benéficas de la Vida, 
abramos los corazones y las mentes para recibirlas 
y demos como fuentes de Vida Útiles


Al igual que no se aprende lo mismo en los distintos cursos o en la Universidad.
Así la Vida nos va enseñando, paso a paso, lo que nos corresponde 
para evolucionar y seguir cursando en un nivel superior cuando estamos preparados. 
En cada etapa lo propio de ella y todo encaminado hacia nuestro "Despertar "



Todo está ante nosotros, sólo falta valorarlo 
y sentirlo con el corazón... para descubrirlo...

Que crezca y se desarrolle todo lo Bueno, Bello, Justo y Verdadero
++

El apoyo mutuo que nace del Amor da Salud y progreso
Si tu estás bien...el mundo algo mejor


Todo es aprendizaje... manten tu atención 
y tu deseo de aprender y descubrirás algo más...

Perdona, todos somos imperfectos 
y cometemos errores,
tú también, aprende de los propios o ajenos,
para no repetirlos o caer en ellos.
Y no olvides recordar los aciertos,
las cosas buenas...


Iremos atravesando velos, tras velos,
dentro y fuera...
limpiando lo que sobra 
Cada día más cerca de la Verdad
Amándola, buscándola, integrándola,
descubriéndola, despertándola en nosotros.
con Valor y Confianza,
Viviéndola, sanándonos integralmente
Regresando al Centro,
nuestro origen

¡SALUD, VIDA Y PROSPERIDAD!


frases de:  LA ODISEA DEL ALMA
Mª D.Villegas-Nefertum
2015 Malaka

martes, 19 de marzo de 2019

El Campo de Batalla: el bien y el mal


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"Un hombre o una mujer es un campo de batalla de fuerzas. Eres el campo de batalla. Tu cuerpo físico, tu cuerpo emocional, tu cuerpo mental, tus reinos espirituales, son todos campos de batalla en los cuales varias fuerzas luchan para obtener la victoria.

En tu cuerpo físico, la salud y la enfermedad luchan una contra la otra continuamente. En tu reino emocional, las emociones negativas y las positivas están luchando continuamente. En tu naturaleza mental, el bien y el mal batallan continuamente. Tu ser interno es también un campo de conflicto en el que las direcciones que tienes son o derecha o izquierda; son constructivas o destructivas.

Cualquier progreso futuro, cualquier avance, alegría, salud, paz e iluminación en el futuro, son el resultado de tu decisión de con qué fuerzas vas a lidiar para luchar. Tus células sanguíneas luchan; tus pensamientos, luchan; tus decisiones y tus motivos luchan. Tu éxito y tu liberación dependen de cuál lado escojas.

Vas a escoger de qué lado estar. Esta decisión es el tema principal del Bhagavad Guita. Arjuna, el alma humana, se encuentra entre dos ejércitos. Un ejército es las fuerzas de la oscuridad, el otro es las Fuerzas de la Luz. Si se une al lado de la oscuridad, perderá para siempre. Si se una al lado de la Luz, conquistará la oscuridad. Su futuro depende de su decisión.
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Lo que se siembra, se cosecha; ésta es la Ley.

Eres el campo de batalla y todas estas fuerzas de choque luchan dentro y a tu alrededor para ganarte. Es importante aprender qué o quién es el enemigo.

El enemigo es cualquier persona o fuerza que retarda tu evolución, tu crecimiento, tu desenvolvimiento y tu belleza.

Si tienes luz, sabes a dónde estás yendo y a dónde ir. Es importante desarrollar el discernimiento.

Las fuerzas bondadosas siempre tienen cinco características que te hacen hermoso, bondadoso, justo, alegre y feliz.

Cada vez que piensas, hablas, escribes o haces algo, primero revisa y observa a quién estás sirviendo. ¿Estás sirviendo al materialismo, al odio, a la venganza, al separatismo o a la cólera? ¿O estás sirviendo a la Luz, el Amor, la Belleza, la Justicia, la Alegría y la Libertad? ¿A cual estás sirviendo?

Digamos que vendiste tu alma a las fuerzas oscuras. Eventualmente, tus cuerpos físico, emocional y mental se desintegrarán en el espacio, y el alma que eres eventualmente se evaporará. Perderás tu individualidad. El Universo es muy económico; disuelve y convierte en fertilizante algo que ya no está sirviendo.

Piensas que tienes un alma, que eres inmortal. Pero esta es una falsa doctrina, una religión y una filosofía falsas. Construyes tu alma. Eres un rayo de Luz divina. Esa Luz viene al reino mineral y pasa lentamente a los reinos más elevados, eventualmente construyéndose a sí misma en un alma.

A menos que construyas tu inmortalidad, no eres inmortal.   Las fuerzas oscuras entraron en la enseñanza y te están diciendo cosas que no existen.

El alma humana no es nada más que un foco de energía que está desarrollando conciencia y mente. Cuando esto no se logra, ella se desintegra y se hace parte una vez más de las fuerzas caóticas de la Naturaleza.

No es la Naturaleza la que ha creado el mal, sino el hombre quien lo creó. No estamos tan ciegos para que no podamos ver que la niebla tóxica no fue creada por Dios. La bomba atómica no fue creada por Dios. El desecho radioactivo no fue creado por El. ¿Quién creo todo esto? La venganza los creó, la codicia los creó; el odio los creó; la estupidez los creó.  Dios no creó esta situación.

El mal es una creación del hombre a causa de su mente distorsionada."

Por supuesto que el mal existe, porque nosotros lo hemos creado. <por supuesto, el bien también existe porque algunos de nosotros lo hemos creado.

Recien estamos descubriendo que es a través de la bondad que podemos disfrutar toda la creación. Con el mal destruimos la creación, y también a nosotros mismos. Por lo tanto, el mal no está en favor de la supervivencia; el bien sí. Pero en realidad, el bien y el mal no fueron creados por la Fuente Absoluta. 

Entonces, ¿cómo nos desharemos del mal? Enseñando a la humanidad a deshacerse de los malos: Pensamientos. Emociones y Acciones. 

El bien es cuando somos saludables y hacemos  que los demás estén saludables, somos felices y hacemos felices a los demás, revelando progresivamente nuestros potenciales, y ayudando a los demás a hacer lo mismo. Entonces decimos que el mal es de aquellas personas que impiden que otras personas sean saludables, felices, exitosas y progresivamente desenvolventes. Dichas personas, era tras era, formarán el grupo de malvados que perpetuarán la enfermedad, el dolor, el sufrimiento, el fracaso y la derrota. POR LO TANTO, EL HOMBRE EN SÍ MISMO CREA EL MAL Y CREA EL BIEN. Los malvados disfrutan del sufrimiento de los demás. LOS BUENOS DISFRUTAN LA SALUD, LA FELICIDAD, EL ÉXITO Y EL PROGRESO DE LOS DEMÁS.


Fragmentos de TORKOM SARAYDARIAN
COMBATIENDO FUERZAS OSCURAS



Cada entidad debe haber conquistado por sí misma 
el derecho de convertirse en divina, 
por medio de la propia experiencia" 


H.P. Blavatsky 
(fragmento Doctrina Secreta)

sábado, 16 de marzo de 2019

Valores eternos



Todo está relacionado con todo en algún grado, ya que formamos parte de una Unidad. Aunque en verdad estamos más en relación con aquellas fuerzas naturales que desarrollamos con la práctica por nuestra forma de ser y actuar.

Inmersos en el Gran océano de la Vida, abrimos nuestro Ser a ciertas corrientes que en él circulan y a otras no, en general porque ignoramos cómo conectarnos o desconectar. 

Nuestra mente cual un trasmisor-receptor capta solamente en su frecuencia normal las ondas afines a ella misma, y sólo alguna vez ocasional o casualmente percibe algo más que le advierte o insinúa que hay otras dimensiones para ella desconocidas y bellísimas. Así colaboramos sin saberlo, repitiendo lo que se propaga por los medios, en mantener y fortalecer un tipo de ondas mentales que atrapan la mente colectiva en un panorama chato, mediocre, a ras del suelo, de supervivencia básica.

Hoy el tema capital es el dinero, el valor supremo que todo lo corrompe e intenta comprar, se lucha por una supervivencia física, confortable. Como si esto fuera prioridad en el hombre. En las plantas hay una natural ecología de dar y recibir, en el animal a través del instinto se busca la presa, el alimento para sobrevivir. Pero lo propio del hombre tendría que ser, como diría Aristóteles, no la vida vegetativa ni la vida instintiva, sino la vida del alma, de la virtud superior o los valores atemporales guiando la conducta, a través del ejercicio de la prudente razón, de la noble intención que nos empuja al desarrollo de lo mejor del ser humano. Lo propio del hombre tendría que ser en principio el buscar comprender, saber quién es, donde está, qué sentido tiene todo lo que le sucede, esto le posibilitaría una relación más armónica consigo mismo, con los demás y con la Naturaleza. Y es que nos han mentido y engañado tanto. 

Conocer y aplicar el conocimiento para vivir de forma más humana, más sabia y buena para hacer posible la evolución, transformando a mejor todo aquello que con voluntad e inteligencia puede tener una manifestación más perfecta e ideal.  Aprender a vivir consiste en esto, en educir nuestras potencialidades latentes y ponerlas al Servicio del bien común. Trabajar para alcanzar la autorrealización, el equilibrio, la práctica de los valores atemporales que como la gimnasia de un músculo los va desarrollando y fortaleciendo en nosotros, dándoles consistencia, peso y forma hasta llegar a ser parte indisoluble de nuestra identidad. 

Los valores a alcanzar practicándolos son como semillas de cualidades que hay en nuestro interior, que requieren cultivo, cuidado, mantenimiento y limpieza para su desarrollo y florecimiento exterior.  Son los poderes que más nos interesa cultivar, porque hacen posible que el hombre y la mujer evolucionen hacia la Dama y el Caballero, participando así de cualidades como Generosidad, Valor, Amor, prudencia, ecuanimidad, bondad, serenidad, inteligencia, honor, honradez, integridad, discernimiento, fortaleza, armonía, ética... Seres de esta categoría son los que podrán hacer un Mundo nuevo y mejor con su ejemplo, acción y dación.

Por qué no se cultivan estos poderes latentes en el hombre. Por qué no se ocupa la educación de su desarrollo? La respuesta nos la dio Platón hace mucho tiempo, porque estos poderes liberan al hombre de la esclavitud que genera su carencia y que engendra el miedo, la debilidad, el egoísmo, los vicios múltiples, el escapismo, la mentira... Y esa liberación no conviene a los intereses de los "amos de la caverna" en que vivimos.  Porque además no se puede comerciar ni hacer negocio con ellos, y es que como dijo una vieja canción: "ni se compra ni se vende el cariño verdadero". Sí, lo verdaderamente importante como el Amor, el Valor, la Justicia, la Voluntad, la Sabiduría, no se puede comprar en ningún sitio, sólo se pueden conquistar en nosotros con la práctica y ofrecer por generosidad a través del servicio altruista que ayude a la humanidad a salir del cenagal en que se encuentra y evolucionar hacia la Luz, hacia el Bien, la Belleza, la Justicia. Ellos son los eternos arquetipos que impulsan adelante, como el viento empuja las velas de un navío, cuando amamos y recordamos los grandes ejemplos que debemos propagar y honrar. Es con ese viento mágico que podremos avanzar a la realización del Ser humano plenamente. Conociendo entonces la Libertad real y la felicidad fuera de la caverna psicológica esclavizante en que la humanidad aún  se encuentra.



D.V.- 27/3/1996- Gijón
fragmento de En el Corazón de la Vida

viernes, 8 de marzo de 2019

REIVINDICACIÓN METAFÍSICA DE LA MUJER



 
Desde hace ya varios años se viene celebrando el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, fecha que se aprovechó para resaltar no solo su capacidad e inteligencia en el trabajo, sino para exponer una amplia gama de reivindicaciones feministas que van desde lo político a lo sexual. En este sentido, se continúa con la tónica que desde hace un par de siglos sacude a Europa y a Occidente en general: revalorizar el papel de la mujer en la sociedad, otorgarle un sitio fijo y reconocido por las leyes, liberarla de las múltiples tiranías que la subyugaron durante tanto tiempo.
Como mujer –y como autora de este artículo–, no pretendo sumarme a esta corriente, y no porque la considere injusta. Simplemente quiero repasar las raíces de este movimiento feminista, descubrir verdades y mentiras al respecto, y destacar que, a mi entender, estas reivindicaciones no siguen un camino acertado. En todo caso, el feminismo, tal y como ahora se entiende, conseguirá unas mujeres artificiosas, cada vez más parecidas a los hombres, pero cada vez menos identificadas con su verdadera misión.
El feminismo actual es más bien un antimachismo, reacción lógica ante determinadas exageraciones de la Historia; pero no intenta rescatar los valores auténticamente femeninos, sino poner a la mujer en condiciones de ocupar los mismos puestos que el hombre, a veces es cierto que para llenar vacíos (que ya es otro tema), si bien en general es a causa de un revanchismo que logrará calmar los nervios aunque no consiga restituir el equilibrio social. En lugar de comenzar la obra por el espíritu para terminar rematando la forma, hoy se trabaja exclusivamente con formas sin contenido, variables y transformables, como nos lo enseña la Historia en abundancia. Y, más allá de estas reivindicaciones político-sociales que desembocan ya en lo grosero, ¿qué caracteriza a la mujer?
De ahí este intento de encontrar sus fundamentos metafísicos, y, desde allí, volver la vista a la vida cotidiana en busca de mejoras. Hace mucho –demasiado– que no se clama por el reino espiritual de la mujer, y sin esa fuerza, creo insostenibles todas las otras conquistas y peticiones. Enfocaremos este análisis desde dos puntos de vista: histórico y esotérico; el uno para recordar el papel concedido a la mujer a través del tiempo y las culturas, y el otro para recoger la sabiduría tradicional sobre la cuestión.
Un poco de tradición esotérica
Cuentan los antiguos tratados de sabiduría que hace millones de años atrás no existían hombres ni mujeres diferenciados; solo hermafroditas poblaban la faz de la Tierra. Pero cuando la marcha evolutiva así lo impuso, se dividieron los sexos en oposición y complemento constante, en busca de la unidad perdida, para poder llegar, en un futuro lejanísimo, a una reunificación andrógina, no por suma, sino por superación de la dualidad.
Todos los pueblos de la Antigüedad registraron en sus símbolos filosóficos y religiosos este hecho natural, y a partir del Uno Universal sin polaridades, vemos aparecer parejas primordiales que representan lo masculino y lo femenino con características propias y comunes: propias como efecto de la división, comunes por proceder de la misma raíz.
En líneas generales, la mujer fue el símbolo de la materia-madre-mar, y el hombre lo fue del espíritu-padre-fuego. Pero eso no impidió que existieran diosas del fuego o dioses de las aguas, entendiendo que uno y otro elemento son parte de una Unidad Primera que los contiene y justifica.
Si abordamos las modalidades masculino-femenina con más detalle, en atención a la constitución septenaria de los humanos, viene a resultar que cada plano o cuerpo tiene una polaridad propia –positivo/activa o negativo/receptiva–, según se trate del hombre o de la mujer.
Podemos verlo en el siguiente cuadro:
HombreMujer
denominación sánscrita denominación actualATMA VOLUNTAD
denominación sánscrita denominación actualBUDHI INTUICIÓN–+
denominación sánscrita denominación actualMANAS MENTE PURA+–
denominación sánscrita denominación actualKAMA MANAS MENTE EGOÍSTA–+
denominación sánscrita denominación actualASTRAL EMOCIONES+–
denominación sánscrita denominación actualPRÁNICO VITALIDAD–+
denominación sánscrita denominación actualETERO-FÍSICO CUERPO MATERIAL+–
A nivel físico, pues, el hombre tiene más fuerza y capacidad activa que la mujer, la que, en cambio, en el plano vital tiene más resistencia frente al hombre, que sufre más desgaste. En el mundo emocional, la mujer es más receptiva que el hombre, y en el mental, el hombre resulta más idealista ante la mujer, que es más concreta.
En los planos superiores es mucho más difícil establecer características tan definidas, pero podemos apuntar una mente pura que es concreta en lo masculino, y la misma mente como idealista en lo femenino; la intuición es más activa en la mujer que en el hombre.
Sin tomar estas definiciones de manera categórica, pues todo en la Naturaleza está armónicamente combinado, resulta que, a la luz del conocimiento tradicional, no hay un sexo superior al otro, sino polaridades complementarias en todos los planos, que determinarían mayores o menores facilidades para ciertas funciones que van desde lo físico hasta lo metafísico.
La pérdida del simbolismo profundo por parte de las religiones, a medida que estas se iban exoterizando más y más, contribuyó a crear relaciones erróneas o mal interpretadas. Por ejemplo, la materia y el mar fueron indicativos de cambios repentinos y variabilidad psicológica y mental, más que de vida y fluidez de conciencia. La razón y la inteligencia fueron concebidas como rasgo masculino, en contraposición a la percepción y la intuición explícitamente femeninas.
La pérdida incluso de los símbolos exotéricos ha simplificado el panorama al máximo: Dios es hombre; por lo tanto, el hombre es bueno, y la mujer no puede menos que relacionarse con la contraparte enemiga de Dios: el demonio.
Sin embargo, durante siglos perduraron las auténticas tradiciones fundadas en la sabiduría, que concedieron posibilidades equivalentes en todos los terrenos al hombre y a la mujer, la opción de desarrollar sus poderes latentes y expresarlos con más perfección cuanto más sabios fuesen. No es de extrañar que los ancianos hayan merecido veneración en tantas civilizaciones, como símbolo de evolución marcada por los años bien vividos y plenos de experiencia. Y ya que nos preocupa el tema de la mujer, cabe recordar la importancia atribuida a las viejas sacerdotisas, las poseedoras de los más temibles secretos, las que están “al margen de la edad”.
Hombre y mujer son, pues, igualmente sagrados mientras haya dualidad en la manifestación, e igualmente sagrados cuando la dualidad se resuelva en la Unidad Primera.
Un poco de historia
Aunque si nos esforzamos, podemos traer a la memoria varios nombres de mujeres sobresalientes, lo cierto es que son muy pocos al lado de los nombres de los hombres.
¿Es que ha habido escasas mujeres destacadas, o es que estamos acostumbrados a una particular visión y enfoque de la Historia, que no es ni el único ni el más acertado?



Personalmente me inclino por la segunda versión: la Historia, más allá de su pretensión de ciencia, nunca ha llegado a ganar objetividad, lógica y rigor científico, porque depende mucho de los hombres que la escriben, de sus ideas, sentimientos, y también depende de las modas y opiniones que manejan a los grupos humanos en cada época.
Hablar de la Historia de la Humanidad es hacerlo de la historia del hombre, pero de un hombre que rebasa lo genérico y se extiende hasta difuminar el papel de la mujer. Sin embargo –y no faltan quienes lo señalan–, detrás de todo gran hombre, habría que buscar la figura más o menos silenciosa de una gran mujer… o de una mala mujer.
Es curioso comprobar que, más que la Historia propiamente, han sido las religiones exotéricas las que han contribuido a relegar lo femenino a los antros oscuros del “mal”. Los argumentos son suficientemente explícitos y repetitivos: la mujer es buena solo en cuanto es madre, y es respetable como abuela, como viuda y anciana; por lo demás, hay que “salvarla” de sí misma y de su propia y desordenada naturaleza emocional.
Es curioso comprobar que cuando una mujer lograba –o logra– destacar, ha sido más la moral hipócrita que el juicio de la Historia la que ha logrado que fuera mal mirada, como si así traicionara su obligado anonimato y su obligada función de maternidad.
Es curioso asimismo comprobar que la mujer, naturalmente dotada para lo sagrado, lo místico y lo intuitivo, haya sido alejada de tan nobles actividades, para adularla y rebajarla a su condición animal y sexual y así poder compensarla luego con unos premios que no son tales ni se adaptan a la realidad femenina. Una vez más: ¿quién ha obrado así: la Historia o el fanatismo religioso?
Hagamos ahora un rapidísimo recorrido por el tiempo, cosa que nos impedirá detenernos en todas y cada una de las culturas conocidas, como hubiera sido nuestro deseo.
No obstante, y en líneas generales, señalaremos que en todos los pueblos antiguos –occidentales, precolombinos, del lejano y del medio Oriente–, la mujer ha desempeñado un papel religioso importante, sin por ello despreciar el aspecto de madre. Y al decir religioso, no nos referimos solamente al cumplimiento de sus deberes, o a su individual cuota de piedad, sino a un papel activo como sacerdotisa y como vestal o cuidadora del fuego y los elementos sagrados.
Asimismo, es de destacar que en estas culturas pretéritas, la imagen de los dioses (en este caso, de las diosas) era un modelo vital a seguir. Cuando las religiones estaban vivas y en su apogeo, alimentaban con su fuerza a sus seguidores, y nunca faltó la figura de la Gran Madre como ejemplo inspirador para las mujeres.
En Egipto, y más allá de los cambios naturales en más de 3000 años de historia reconocida, Isis fue el espejo inestimable en el que mirarse. De ella se decía que “su corazón era más hábil que un millón de hombres, era más eminente que un millón de dioses, era más perspicaz que un millón de nobles muertos. Nada existía que no supiera bajo el cielo y en la tierra”. De acuerdo con este arquetipo, la mujer podía ser una excelente reina gobernante, una eficaz ama de casa, esposa y madre, o una sacerdotisa sagrada desde la gran diosa Hathor hasta el misterioso Amón. No había diferencia espiritual entre hombres y mujeres: unos y otras tenían sus funciones que cumplir en la tierra y las mismas oportunidades en el más allá.
En Mesopotamia nos encontramos con un proceso análogo al de Egipto en cuanto a la duración temporal de sus culturas, además del otro factor de la diversidad étnica de sus pueblos. Los antiguos sumerios tuvieron una idea elevada de la mujer y la consideraron en igualdad con el hombre; pero, a medida que prevalecen los grupos semíticos, la mujer se irá subordinando al hombre por completo.
Mientras el rol femenino fue activo y sagrado, encontrábamos desde las cortesanas sagradas dedicadas a Istar hasta las sacerdotisas de claustro severo; desde las hechiceras y agoreras hasta las grandes sacerdotisas que representaban a la Diosa Madre en la hierogamia o renacimiento anual del universo; desde las cantoras y danzarinas del templo hasta el clero femenino al servicio de los dioses –junto a los sacerdotes masculinos– en sus más variados cultos.
En la India apreciamos desde antiguo un fuerte patriarcado, aunque muy sensible a la influencia de la mujer. Existen relatos que nos muestran mujeres célebres por su sabiduría y su santidad, en todo similares a los de las diosas. El budismo manifestará un cierto recelo por las monjas, aunque no por ello dejará de aceptarlas.
China fue notable por su matriarcado, al punto de que en épocas arcaicas, los niños llevaban el nombre de la madre, ignorando a veces el de su padre. Desde sus raíces míticas, la mujer aparece como diosa en el cielo y soberana en la tierra, provista de grandes dotes mágicas. Su larga historia nos la muestra valiente y generosa, de gran corazón, si bien la decadencia de las formas religiosas hizo prosperar un rígido ritual que redundó en el progresivo sometimiento de la mujer al hombre.
Para referirnos a Grecia debemos hacerlo en principio a Creta, que concedió un lugar primordial a la Diosa-Madre, al punto de desenvolver un matriarcado o ginecocracia en que las sacerdotisas fueron más numerosas que los sacerdotes. La Grecia clásica conoció cultos extraordinarios a cargo de la mujer, y Afrodita (como amor, belleza y maternidad) tuvo infinidad de devotas, incluida la cultísima Safo, “décima musa” de las artes. La presencia femenina era fundamental en la mayoría de las ceremonias religiosas y en las más variadas festividades, sin contar aquellas que eran exclusivas y de las que los hombres estaban apartados totalmente.
Roma dio un sitio privilegiado a las matronas que, además de su función familiar y social, solían cumplir con tareas sacerdotales individuales o al servicio de la colectividad. El colegio de las vestales fue la más célebre de las instituciones religiosas; se encargaba de vigilar el fuego sagrado de Roma, pues el fuego de Vesta era el hogar común de todo el pueblo. Las vestales, castas y sobrias por excelencia, eran depositarias de un poder mágico que salvaba de la muerte a los condenados y mantenía el secreto de los misterios.
La persistencia de algunos cultos y festividades en los que participaban por igual matronas, sirvientas y cortesanas nos sugiere otras épocas en que las mujeres estaban agrupadas por edades y categorías internas que no tenían relación con las clases sociales, sino con la función sagrada a cada una atribuida.
La mujer romana, que había participado activamente en círculos literarios y escuelas filosóficas, se vio nuevamente sometida con el advenimiento del cristianismo, a partir del emperador Constantino.
Aunque enfrentados con los romanos, los celtas tuvieron, sin embargo, similar respeto por el carácter femenino y por las diosas-madres. Entre ellos encontramos druidas, sacerdotisas cultas y místicas, junto a otras llamadas “brujas”, vírgenes apartadas que aplicaban ritos para provocar y apaciguar tempestades, curar enfermedades, predecir el futuro, metamorfosearse en variados animales… y no faltaron bravas mujeres que destacaron en la guerra.
Sin agotar las civilizaciones que hicieron historia y otorgaron funciones de gran responsabilidad a la mujer, entramos en un período especial en Occidente: la Edad Media, en que ya no hablaremos de uno u otro pueblo en especial, sino del estilo de vida que imponen los acontecimientos históricos, y fundamentalmente los religiosos.
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Para el cristianismo, la mujer depende del hombre por cuanto Eva fue formada a partir de una costilla de Adán; la mujer está más marcada por el pecado original, ya que el hombre pecó por culpa de ella; así, debe redoblar sus esfuerzos para obtener la salvación. Debe someterse a la enseñanza y autoridad del hombre conservando una absoluta humildad intelectual y, sobre todo, guardarse de interpretar la palabra de Dios.
En épocas de san Pablo, se admitía a las mujeres para ciertas funciones prácticas en los templos, que en la sociedad pagana correspondían a los esclavos, pero que en la comunidad cristiana estaban santificadas por su objetivo. No hay mucha diferencia entre ser mujer y ser esclavo: la mujer es así por naturaleza; en cambio, la esclavitud, como institución, puede variar o se puede abolir. La salvación del alma, tanto del hombre como de la mujer, se apoya en buena medida en la virginidad, estado superior al matrimonio, válido para la mayoría de las sectas cristianas. Los viejos ritos paganos exigían asimismo pureza y continencia, pero momentáneos y en estrecha relación con determinados cultos y períodos del año.
Así se comprende que los paganos juzgaran a los cristianos como enemigos del género humano, ya que condenaban el matrimonio y consideraban a la mujer como un ser inferior.
Aunque la piedad popular se volcó bien temprano en la figura de María, esa devoción halló resistencias que demoraron siglos en ser superadas.
Pese a no aparecer explícitamente en el Evangelio, las mujeres son minorizadas por los padres de la Iglesia, que las describen como “animales dañinos, males necesarios y peligros domésticos”. Y valgan estos otros pocos ejemplos:
“Sois la puerta del Infierno, la ladrona del árbol prohibido, la primera desertora de la ley divina; sois la que persuadisteis a aquel a quien no tenía el demonio, bastante valor para atacar. Destruisteis la imagen de Dios, el hombre…” (Tertuliano).
“La mujer es el instrumento del centinela del Infierno, enemiga de la paz” (san Juan Damasceno).
“De todas las fieras, la más peligrosa es la mujer” (san Juan Crisóstomo).
Para san Agustín, la mujer no puede ejercer funciones de dirección, ni participar en actividades judiciales, ni enseñar dentro o fuera de la Iglesia.
En el concilio de Maçon (siglo VI), un obispo llegó a preguntar si la mujer podía ser llamada homo en el pleno sentido de la palabra… Y sin embargo, fueron las mujeres las que más colaboraron en las conversiones al cristianismo.
Poco a poco se empezó a valorar a aquellas que se consagraban definitivamente a Dios manteniendo su virginidad, al principio encerradas en sus propios hogares, y luego como monjas severamente enclaustradas en monasterios.
La vida de la mujer, como es lógico, se desenvolvió con muchos altibajos desde aquellos tiempos hasta nuestros días. Fue desde el aburrimiento en las cortes hasta convertirse en el ideal abstracto de los caballeros; desde las tareas en las beaterías, que absorbían el excedente de población femenina de los monasterios, hasta la vida en el convento; desde las santas hasta las reinas y princesas que empezaban a intervenir con tímidas opiniones.
Pero durante mucho tiempo fue claro que el hombre –y sobre todo el monje– tenía tres enemigos: el mundo, el demonio y la carne, los tres representados por la mujer. El impulso antifeminista siguió manteniéndose no solo en eclesiásticos y clérigos, sino también en burgueses y juristas.
El islam y el judaísmo no ofrecen matices variados al respecto: la mujer es claramente inferior al hombre. Hay, tal vez, un atisbo de excepción en las musulmanas españolas del Bajo Medioevo, que destacaron en ciencias, poesía, medicina, derecho, enseñanza religiosa y formación de bibliotecas.
El Renacimiento hará oscilar a la mujer entre un animal imperfecto y “ser divino”, desde la crítica de su fragilidad psicológica hasta el elogio de la castidad. No faltan mujeres religiosas verdaderamente piadosas y diligentes, ni vocaciones forzadas, o bacanales en los conventos. La creencia en las brujas se convierte en psicosis a partir del siglo XV y abundan bulas y estudios sobre el tema, así como afirmaciones irracionales: ¿por qué la mujer es más propensa a la magia negra?: porque es la maldad pura.
Entre el 1500 y el 1700, ninguna podía considerarse libre de una acusación de brujería; bastaba una cualidad especial –talento, enfermedad, deformación o belleza– para despertar la sospecha. Hubo procesos con cientos de miles de víctimas estranguladas, decapitadas, quemadas… Desde el momento en que la bruja es la que copula con el diablo, la brujería se relacionó con la sexualidad en contra de la religión.
En los siglos XVII, XVIII y XIX, según las características de los diferentes países europeos, el papel de la mujer fue saliendo del ámbito familiar para adquirir mayor relevancia en la sociedad, a pesar de que el “hueso supernumerario” hizo decir a Rousseau que la dependencia es el estado natural de la mujer.
Comienza la época de las reivindicaciones civiles y políticas, morales y sentimentales, que producirán cambios considerables a partir de la segunda mitad del siglo XX. Y así llegamos al momento presente, en que la mayoría de los países occidentales admite una igualdad de principio entre el hombre y la mujer, y una participación cada vez mayor de la mujer en la vida económica, social y política, ocupando cargos que antes eran considerados exclusivos para hombres.
Y volvemos al que fue punto de partida de nuestro escrito: el afán ya desmedido de romper barreras, y hasta me temo que aun las más lógicas y naturales. Los reclamos rebasan lo sociopolítico y laboral y se centran en lo doméstico y sexual: “Manolo, la cena, te la haces tu solo”; “Somos mujeres, mujeres seremos, en la cocina no nos quedaremos”; “Somos malas, podemos ser peores”… Surgen concesiones de derecho al aborto y de defensa a las agresiones sexuales, los colectivos de lesbianas y de mujeres progresistas…
Pero ¿dónde está el progreso? ¿Es este el buen camino, el de la protesta y la revancha? ¿Logrará la mujer sentirse plenamente satisfecha por esta vía, segura de su papel en el mundo, segura de sí misma? ¿Dónde quedan los valores intelectuales, morales y espirituales que deberían ser argumento resplandeciente en la batalla? ¿Solo se busca la igualdad en la mediocridad, o sería preferible que cada cual, hombre y mujer, desenvolviese sus mejores y verdaderas aptitudes? En todo caso, la ultérrima y segura igualdad está dada por naturaleza y se manifiesta en el espíritu, que no es hombre ni mujer, sino nada más ni nada menos que la esencia del ser humano.
A tenor de lo que venimos recogiendo de la experiencia histórica, la mujer ha perdido sus raíces, sus fundamentos. Se ha visto desplazada de su función humana y divina, y hoy reclama a gritos tristes limosnas que la hunden más en su miseria.
Falta Dios, falta mística, ritual y ceremonia; faltan altares y sacerdotisas; faltan verdaderas escuelas de cultura; falta amor y sobra sexo. Faltan mujeres cabales y sobran hembras desconcertadas. Así pues, es otra la reivindicación que proponemos: no es un acto de protesta, es un gesto de evolución, una sabia mirada al pasado y una ferviente acción hacia el futuro, un descubrir y despertar la magia dormida que alguna vez hizo, y otra vez hará, de las mujeres verdaderas madres, dadoras de vida en lo físico, en lo moral, en lo intelectual y en lo espiritual.
La hora de lo metafísico ha sonado; no dejemos pasar el momento de abrir nuevas puertas al destino de la mujer, que es decir, por lo tanto, al destino de la Humanidad.


DELIA STEINBERG GUZMÁN

jueves, 7 de marzo de 2019

La Astrología Psicológica

"Un niño nace en aquel día y en aquella hora en que los rayos celestiales están en armonía matemática con su karma individual. Su horóscopo (carta natal) es un desafiante retrato que revela su pasado inalterable y su probable resolución futura. Pero la carta natal sólo puede ser correctamente intepretada por hombres de sabiduría intuitiva; éstos son pocos"


Swami Sri Yuteswar


"La astrología psicológica tiene, como Jano, el antiguo dios romano, dos caras. Puede proporcionar un escalpelo que con precisión quirúrgica llegue a los motivos y complejos subyacentes, y a la herencia familiar que se oculta tras las dificultades y los problemas manifiestos con que se enfrenta el individuo; y también puede servir como una lente a través de la cual se puede observar la teleología y el propósito de nuestros conflictos en el contexto del significado general del viaje del individuo. Ambos rostros se vuelven, en última instancia, hacia un misterio central, el misterio de la psique humana, del cual la astrología constituye un mapa, a la vez el más antiguo y el más nuevo de que disponemos"

Liz Greene
Howard Sasportas
fragmentos


Jung demostró, más allá de toda duda, que los primarios agentes motivadores de vida en la psique individual y las pautas psicológicas totales de culturas enteras son manifestaciones de factores “arquetípicos” de la psique humana. Estos arquetipos son inherentes al estrato psicológico de la vida. A este substratum psíquico Jung lo llama el “Inconsciente Colectivo”, (Mundo de las Ideas, Platón), y describe a los arquetipos como los principios universales que subyacen y motivan toda la vida psicológica, individual y colectiva. La mitología recalca las manifestaciones culturales de los arquetipos esenciales mismos, como su lenguaje individual y cultural. Llegando a la conclusión de que: “La astrología puede considerarse como la estructura mitológica más vasta”.



El mito sirve idealmente de fuerza vitalizadora en toda cultura, mostrando la relación del hombre con una realidad más amplia y universal. Asimismo declaró que “la astrología consiste en configuraciones simbólicas del inconsciente colectivo, los “planetas” son los dioses, símbolos de los poderes del inconsciente”. Y recalcó que: “la astrología abarca la suma total de todo el conocimiento psicológico antiguo, incluida la predisposición de los individuos y un modo exacto de regular las crisis de la vida"

Decía Richard Idemon: Los dioses no nos han concedido el don de la astrología para encadenarnos, sino para liberarnos"

miércoles, 6 de marzo de 2019

Quiero poner...

Resultado de imagen de imagen de mano con semillas

Quiero poner 
en cada mano una semilla
y que nazca la fe y la esperanza
en el mañana
Quiero poner 
en los labios
una sonrisa 
y una dulce palabra
como mensajera de paz
Quiero poner
un poco de luz en el alma
para vencer al mal





Abril 1982- Gijon
ARIADNA: EL HILO DE ORO DEL RECUERDO