jueves, 14 de junio de 2018

LA AFRODITA DE ORO Y LA JUVENTUD INTERIOR


"Juventud no es un problema de células epiteliales, para mí, la juventud no es un problema de tener veinte años; creo que con los griegos, creo con los presocráticos que juventud es la Afrodita de Oro, juventud es el Ser Interior, juventud es la fuerza que tenemos dentro de nosotros mismos que nos hace escribir un libro como una planta hace florecer, que nos hace dar una conferencia como un río que hace crecer, que nos hace componer una música como las estrellas brillan en el cielo.

Es una fuerza misteriosa la fuerza de la juventud interior, la Afrodita de Oro de los griegos, aquello que nos permite, más allá del tiempo y del espacio, ser eternamente jóvenes, tener entusiasmo, tener ideales, tener capacidad de amar más allá de las glándulas y más allá de los distintos pellejos que nos recubren, tener esa fueza interior, vertical como un fuego, como un árbol, como un menhir en medio de un inmenso campo; ser verticales y dirigirnos hacia el cielo y tener conocimiento de la tierra.


El día que descubramos que, más allá del número, existe una esencia, existe una fuerza, existe un poder, reconstruiremos este mundo que estamos perdiendo y lo reconstruiremos mejor...."




 Jorge Angel Livraga Rizzi 
fragmento

ARQUETIPO ATENEA: INTELIGENCIA Y CREATIVIDAD CIVILIZATORIA

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"Se preocupa de crear un marco de paz y de armonía. Atenea es "cerebral". Mujer exigente y perseverante que llega a superar el complejo de inferioridad que el hombre ha hecho nacer en ella durante los siglos precedentes, parece reconciliada con su misión fundamental: "otra vez hacer el mundo habitable", por su inteligencia y habilidad. Gracias a su reflexión, su mirada incisiva sobre el mundo, la mujer Atenea encuentra su misión de " creadora de paz ". Es ella la que en el futuro aportará, con tal que la escuchemos, soluciones originales a los problemas de educación y seguridad. Preservará los valores de la cultura y de la sociedad, vencerá a la injusticia sin violencia. De una gran capacidad de concentración, es de una eficacia temible. Éstas son sus gloriosas virtudes.

Si su energía se alía con el Amor, Atenea es entonces capaz de ofrecer un don de si misma ilimitado. Deponiendo las armas de la competición, crea una verdadera relación de reparto e intercambio y respeto mutuo. 

Si nuestra época, con sus vicisitudes, su violencia y sus desigualdades, lleva también a las mujeres a desarrollar la cara combativa de éste arquetipo femenino, el combate se pone menos en la competición con el hombre - como a menudo fue el caso del S. XX - que en el compromiso ; en contra de la injusticia, el odio y la xenofobia, para crear un mundo mas civilizado. Mujer comprometida, la Atenea moderna denuncia y enfrenta los problemas.

La mujer que sabe reconocer la potencia tranquila de este arquetipo sobrepasa esta necesidad de imitar al hombre. Emancipada de la tutela masculina, por fin puede encontrar su fuerza interior sin renunciar a su femineidad.

....La mujer tiene que ser la primera en mirar de nuevo hacia el interior...Hemos sido tentadas a abandonar la eterna fuerza interior de la mujer por la fuerza exterior y temporal del hombre.

Los hombres, ahora también, son obligados a mirar hacia adentro a fin de encontrar, quizá, otras soluciones. Tal cambio es una nueva etapa en la madurez del hombre occidental, activista y materialista. ¿ Empezaría a comprender que el Reino de los Cielos está dentro ? "


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Fragmentos de : Dioses Interiores 
Laura Winckler.

miércoles, 13 de junio de 2018

LA CIVILIZACIÓN COMO ESCUELA DE EVOLUCIÓN ESPIRITUAL


"La civilización es la escuela en donde el alma aprende las lecciones que le enseña el Logos.

Cuando el alma entra en el proceso de la reencarnación, actúa igualmente la ley del karma o de causa y efecto, y es fácil comprender su actuación en el terreno moral. "Sembrad una acción y cosecharéis un hábito; sembrad un hábito y cosecharéis un carácter; sembrad un carácter y cosecharéis un destino". Todo cuando el hombre dice, hace, siente o piensa, produce una reacción. El Karma determina que si un hombre perjudica a otro deberá pagar la deuda que contrajo. Perjudicador y perjudicado quedan ligados por el karma, y volverán a encontrarse aunque transcurran muchas vidas entre la contracción de la deuda y el momento de saldarla. Pero también así liga el amor; amante y amada volverán a encontrarse para ayudarse mutuamente a lograr más noble vivir. El individuo contrae lazos kármicos con la esposa, hijos y padres; con amigos y enemigos y con su país en conjunto. Existe un karma entre individuos, e igualmente un karma colectivo de la nación en conjunto, en el bien o en el mal que haya obrado respecto de otras naciones.


El individuo renace vida tras vida; siembra, cosecha y vuelve a sembrar pensamientos buenos y malos, buenas y malas emociones, buenas y malas acciones. Pero también renacen las colectividades. Una nación que deja de existir no se esfuma como ligera niebla; siglos más tarde aquella nación renace en otra raza o pueblo, pero compuesta de las mismas almas que en un tiempo crearon lazos kármicos entre sí y con la nación en conjunto, pues los individuos no efectúan aislados el gran viaje, sino por grupos. Felices quienes pueden tener siempre cerca a los que aman y mantener a distancia a los que odian, mientras todos, amigos y enemigos, caminamos en marcha ascendente hacia la realización de nuestra divinidad.

"Quien siembra el mal, mal cosechará". Siempre se hará justicia, aunque los efectos del karma tarden siglos en manifestarse. Hay un proverbio español que dice: "Cada cual es hijo de sus obras" y si es verdad en los individuos también lo es respecto a las naciones.

Del mismo modo que para cada individuo actúa la Voluntad del Logos, según un plan de perfección, asimismo existe un Plan de Perfeccionamiento para cada pueblo y nación. Mazzini dijo que Dios ha escrito una palabra en la faz de cada nación. La paciencia de Dios es infinita y espera siglos de siglos a que comprendamos su Plan y nos regocijemos con El para llevarlo felizmente a su plena realización.

Desde el primer día, hace millones de años, cuando las almas de los hombres encarnaron en formas humanas, el Logos ha laborado en construir la civilización y llevarla paso a paso a la perfección. Nos ha enviado fundadores de religiones, legisladores, gobernantes, poetas y bardos. Todas las acciones del Logos propenden a despertar el alma del hombre, para que se dé cuenta de que su naturaleza es consubstancial con la naturaleza divina.

Todo linaje de cultura, toda actividad del hombre en religión, ciencia, arte, comercio y administración, tuvieron su guía. El Logos es omnipotente, pero no ejerce su omnipotencia sobre nosotros. El podría forzarnos a aceptar su Plan, a ser ciegos instrumentos de su Voluntad; pero nos deja en libertad de seguir nuestras inclinaciones y apela a nuestra intuición por medio de los Instructores y Guías que nos mandan a fin de que aprendamos a actuar con El. 

El Plan de Dios es de que algún día todos colaboren con El; entonces se hará su Voluntad en la Tierra, en todas las instituciones humanas, como se hace en el Cielo.


Si el hombre ha creado poderosas civilizaciones, la mujer es quien le revela lo que debe ser la esencia de ellas.  

Cuando la mujer llegue a comprender su verdadera grandeza, y el hombre aprenda a reverenciarla, tendremos al fin una civilización realmente grande.



fragmentos de JINARAJADASA

lunes, 11 de junio de 2018

CRECIMIENTO Y PROSPERIDAD



"Los mecanismos que apoyan el crecimiento y la protección no pueden operar de manera óptima al mismo tiempo. Las células no se pueden mover simultáneamente en sentidos opuestos.

Al igual que las células, los humanos inhiben inevitablemente su crecimiento cuando cambian el modo de protección.

La respuesta de protección tiene como consecuencia ineludible una disminución del crecimiento.

La protección requiere el cierre completo del sistema.

La inhibición del proceso de crecimiento también resulta debilitante, ya que el crecimiento es un proceso que no sólo consume energía, sino que también es necesario para producir energía.

En consecuencia una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida. Cuanto más tiempo permanezcas en modo de protección, más se reducirá tu crecimiento. De hecho, pueden eliminar los procesos de crecimiento de un modo tan radical que lo de "darse un susto de muerte" se convierta en una perogrullada.

La inhibición crónica del crecimiento compromete de forma grave tu vitalidad.

También es importante resaltar que para experimentar a fondo la vitalidad se necesita algo más que eliminar el estrés de la vida.

Para prosperar de verdad, no sólo debemos eliminar los agentes estresantes, sino también buscar de modo activo la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen los procesos de crecimiento."



Dr. Bruce H. Lipton
fragmentos "La Biología de la Creencia"

domingo, 10 de junio de 2018

La Paz interior, la Paz exterior ¿es posible?



La paz es una actitud interior de armonía, una armonización con nosotros mismos y con nuestros propios componentes. Una armonía justa, que se base en la verdadera Armonía Universal, en la que el hombre no se vea como un elemento aislado, enemigo del hombre y de la Naturaleza, sino como amigo de todo. En concordia, corazón con corazón.

¿Qué es lo que somos? Somos un Misterio. Somos aquello que está detrás de todas las cosas, una especie de observador que transciende todo tipo de manifestación.

Debemos seguir lo que consideremos correcto, sin importarnos lo que los demás puedan decir.

Vale más amar que ser amado. Es mejor ser fuente que da, que pozo que recibe. Lo mejor, es ofrecer, dar, tener la capacidad de amar sin hacer un cálculo previo de cuánto nos debe reportar este amor. Entonces algo se despierta dentro de nosotros y vamos entendiendo nuestro entorno. Vamos entendiendo al pájaro, a la montaña, al viento, y también a nuestros hermanos los hombres; vamos entendiendo la historia de los distintos momentos por los que pasó la Humanidad; vamos comprendiendo, de una manera pacífica, toda la sabiduría que hay en el mundo, que es fruto de Dios; y es también fruto de Dios la Armonía Universal en la cual todas las cosas están unidas.

Esta unión es lo que nos da la paz interior, la paz de saber que Dios ha pensado todo esto, que todas las cosas están pensadas de tal manera que nuestro sufrimiento siempre es soportable.

Paz interior es poder encontrarse a sí mismo, reconocer que en esta gran Sabiduría divina, no todos hemos nacido para la misma cosa, y que cada cual tiene su camino, su destino, su alimento, su viento y su forma de ser y de expresarse.

Consideramos que Dios ha pensado todo esto. Todo lo que nos pasa, todo lo que nos va a suceder está planificado de alguna manera. De tal suerte, todas las inquietudes desaparecen, y aun las dificultades de la vida se ven como pruebas, como eslabones que tenemos que pasar para poder purificarnos.

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El agua más pura no es aquella que está estancada en medio de una charca sin moverse, sino aquella otra que viene saltando cantarina a través de las piedras. Esa agua se ha purificado a través del choque, miles y miles de veces, con las distintas piedras, es esa agua que ha cantado con su dolor y que ha hecho una espuma blanca de esperanza y un arco iris de color en cada uno de sus golpes.

El hombre debe ser como el agua, debe correr a través de la vida igual que el agua, saltando, cantando, manteniendo una cierta alegría y una fuerza interior que le haga fluir, y teniendo la sabiduría simple y sencilla del agua, que sabe siempre dónde va, que sabe siempre dónde está el mar.

Si buscamos una brújula interior, sabremos hacia donde vamos. Todos los dolores, golpes e inconvenientes, no serán para nosotros nada más que pruebas. Si el hombre pudiese, a través de los golpes de la vida, mantenerse vertical, entonces encontraría la paz en su corazón. Hay que ir a lo profundo y encontrar el sentido de todas las cosas, de todo aquello que nos rodea y de todo aquello que tenemos en nuestro interior.

No vamos a poder confiar demasiado en fórmulas, sino en aquello que cada uno de nosotros podamos hacer y transmitir. Esa recreación de un mundo distinto, de un mundo nuevo, pasa por cada uno de nosotros.

La paz exterior, la paz colectiva, pasa obligatoriamente por la paz en nosotros mismos. Mientras haya gente egoísta, aferrada a lo material, existirá la explotación en el mundo. Mientras haya personas que odian a otras por el mero hecho de tener ojos de diferente color, o porque les han caído mal, existirá el racismo en el mundo. Mientras haya gente que en vez de contestar con buenas palabras y razones, en lugar de entender al de enfrente, le de un golpe o una patada, existirá al violencia en el mundo.

Tenemos que recrear un mundo nuevo, recrear un mundo diferente. Esa recreación de un mundo distinto, de un mundo nuevo, pasa por cada uno de nosotros.

Tenemos que tratar de salir del manicomio, tenemos que intentar regresar a una actitud simplemente normal, personal. Precisamos de una actitud personal, un contacto humano, un poco de amor entre las manos, y volver a tener una actitud natural frente a la gente, frente a la Naturaleza.

Aquel que más ama, que más fuerza de voluntad pone en sus actos, en sus pensamientos, en su corazón, es naturalmente padre. Aquel que sabe dar a todos de la mejor manera lo que tiene en su corazón, de forma simple, para que pueda entenderse y sentirse. ¿Y si el mundo lo cambiase una sonrisa, una actitud diferente?

Si cada uno puede esforzarse en su interior, si puede sonreír un poco más, si mañana, cuando salga el Sol, se ve en el espejo con un rostro no contaminado, si lanza a la gente una sonrisa, encontrará Paz.

Paz es alegría, es armonía, es poder realizar en el mundo las mejores cosas.

La paz nace de nuestra propia guerra interior, de nuestro enorme esfuerzo y acción, de nuestro enorme Amor.

Lámpara de aceite — Foto de Stock
Volvámonos como una lámpara transparente, para que la luz que por gracia de Dios tenemos todos, pueda llegar a todas partes. Entonces hallaremos la paz interior y estaremos trabajando para lograr esa paz exterior, que aunque no parezca cercana, merece que se trabaje por ella. No se trabaja por la paz con manifestaciones en la calle, sino realmente manifestando lo que hay dentro de nuestro corazón de manera que se pueda sentir.
Podemos amar a las golondrinas, a las piedras, a los hombres, al viento, a las viejas banderas, a las viejas glorias, pero es necesaria la paz. Y ello es posible si somos capaces de descubrir en el aire de la primavera esos signos de Dios que son las golondrinas; si podemos descubrir en medio del agua que cae rumorosa, los hilos blancos de la espuma y su canto al chocar, y la verticalidad de la llama. Tendremos paz, porque la paz nace de nuestra propia guerra interior, de nuestro enorme esfuerzo y acción, de nuestro amor.
Benditos sean aquellos que pueden sentir ese amor. Benditos sean aquellos portadores de la paz. Benditos sean aquellos que tienen el valor de decir que la paz es fundamental para todas las cosas, sin que importe el precio que tengamos que pagar por ella.
Las cosas caras, las cosas buenas se pagan. La paz es buena. Pagad por la paz. Pagad por nuestros sueños, para que la paz reine en el mundo, para que reine en nuestros corazones y en cuanta relación exista entre las personas, los animales y las plantas. Entonces Dios estará con nosotros.
Jorge Ángel Livraga Rizzi


Fragmentos de la conferencia de:
Jorge Angel Livraga -"La Paz Interior y Exterior ¿es posible?"
Conferencia dictada en Madrid, Noviembre de 1985.

Leer completa aquí:
https://biblioteca.acropolis.org/paz-interior-paz-exterior-son-posibles/

jueves, 7 de junio de 2018

Origen de la Parábola- Sobre la Verdad y la mentira

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Origen de la Parábola (Célebre alegoría de Lichtwehr)

Cierto día —el último día de la Edad de Oro—, la Mentira sorprendió a la Verdad mientras dormía; la arrebat6 sus albas vestiduras; se revistió con ellas, y quedó así constituida en única soberana de la Tierra. 


Seducido el mundo por el falso brillo de la Mentira disfrazada de Verdad, hubo de perder bien pronto su primitiva inocencia, renunciando a toda sabiduría, a toda probidad y a toda justiciá. Expulsada y menospreciada la Verdad, rindióse desde entonces a la Mentira, que le había usurpado su nombre, el culto que antaño sólo se rendía a lo verdadero y justo. Todo cuanto la Verdad decía, era al punto calificado de visión, y todo cuanto hacía, se deputaba como lo más intolerable de las extravagancias. A despecho, pues, de sus legítimos fueros, llegó la Verdad hasta suplicar doquiera por que se la oyese y atendiese, pero fue rechazada con los peores modos, de todos cuantos lugares visitara. ¡Hubo hasta insolente que se atrevi6 a calificar de libertinaje su casta en ingenua desnudez! ... “¡Vete. nora mala! —le decían—. Vete lejos de aquí, mujer odiosa, que así te atreves a presentarte desnuda ante nuestros pudorosos ojos! ¡Jamás lograrás seducirnos con tus absurdos!” 

Convencida la Verdad de que la Humanidad cordialmente la execraba, huyó al desierto. No bien hubo llegado a él, encontró junto a unas zarzas las chillonas vestiduras que había dejado la Mentira cuando a ella le robó las suyas, y, como no tenía otras, se las puso, quedando así la Verdad siempre verdad, pero disfrazada ya con el vestido propio y característica de la Mentira... 

La Verdad, así metamorfoseada, pudo ya retornar entre los hombres, que la acogieron entonces con asombro y alegría. Aquellos mismos que antes se habían escandalizado cor su desnudez, fueron los que mejor la recibieron bajo tamaña apariencia extranjera y bajo el bellísimo nombre de fábula  “Parábola”, que ella entonces adoptó. 


COMENTARIO 

La hermosísima alegoría que precede no es sino una glosa feliz de los versículos 38 y 30 de la Sura segunda del Corán conocida por “La Vaca”, donde el Profeta Mahoma, dirigiéndose a su pueblo, le dice: “¡Oh hijos de Israel! Acordaos siempre de los beneficios, con que he colmado vuestros anhelos; sed fieles a mi alianza, que yo lo seré también... No ocultéis la verdad una vez conocida, “ni la vistáis jamás con eL ropaje de la mentira”. 

Y en el versículo 64 de la Sura siguiente, repite: “¡0h vosotros, ingratos, los que habéis recibido las Escrituras! (judíos cristianos y árabes). ¿Por qué ocultáis lo verdadero, vosotros que ya lo conocéis? “¿Por qué, perversos, vestís a la Verdad con el manto de la Mentira?” 

La vibrante invectiva de Jesús contra los fariseos, llamándolos “lobos vestidos con piel de oveja”, y “sepulcros blanqueados”, como se lee en repetidísimos pasajes del Evangelio, pudo, a su vez, servir de base a Mahoma para decir sustancialmente igual en los versículos transcriptos. 

El mito universal, por su parte, nos presenta doquiera el mismo símil, que no es, en el fondo, sino la idea oriental relativa a la “maya” o ilusión que nos cerca siempre en este mundo y contra la que tenemos que luchar si queremos realizar nuestra misión terrestre de buscar la senda de la verdad desenmascarando gallardos a la mentira que constantemente se nos muestra con el engañoso disfraz de lo verdadero y de lo justo. 

Diríase, en efecto, que las dos evoluciones, animal y propiamente humana que hay en el hombre, luchan constantemente por la hegemonía, armada la una de la mentira o “ilusión de verdad” y la otra con la verdad misma, aunque siempre verdad más o menos relativa y perfectible. Por eso nuestro vivir no es sino una continua, pérdida de ilusiones tomadas por verdad, y de tal verdad enmascaradas al presentarse a nuestros torpes ojos. 

¿Qué se hicieron de aquellos encantos de los juegos de la niñez, nuestra única y absorbente verdad de entonces? ¿Qué de nuestras amorosas ilusiones juveniles cuya pérdida brutal ha llevado a tantos hasta el suicidio, el escepticismo o la locura? ¿Qué, en fin, de nuestros anhelos de riqueza, honra, fama y poder que han subseguido?... Verduras de las eras, que dice el Libro de Job, no eran sino ilusiones, disfrazadas de cosas verdaderas y tangibles. 

Mas, este camino de ver en cada paso a lo largo de nuestra vida la correspondiente muerte de una ilusión, nos conduciría derechamente al negro pesimismo, si ante la desilusión de ver apareciendo más y más las lacerías de la mentira a medida que con el conocimiento la vamos despojando de las vestiduras a la Verdad robadas, no se correspondiese, en la más lógica y perfecta de las simetrías, la “anti-ilusión”, valga la palabra, representada por la parábola, la fábula o la alegoría, “anti ilusión” de la busca de la verdad, que en los hombres de vida normal y pura va llenando con ventaja notoria el vacío aquel que la ilusión dejara al marchitarse. Nadie, sin embargo, puede gloriarse aquí abajo de haber arrancado a la Verdad la última de sus vestiduras, el “Velo de Isis” que decían los antiguos, velo quizá de piedad suprema que entibia los ardores volcánicos de una Suprema Verdad a la que no podríamos mirar cara a cara sin morir, como tampoco podemos mirar cara a cara al Sol horas y horas sin que quedemos ciegos. 

Porque la mentira absoluta no existe, como no existe ningún otro de los conceptos negativos, meros efectos de contraste con los opuestos conceptos positivos, los hombres llamamos mentira a todas aquellas verdades relativas, o de grado inferior a otras verdades más altas, que ya poseemos, mientras que yacemos en la ignorancia respecto de nuevas verdades que nos esperan y que son aún más excelsas que las que ya hemos logrado alcanzar antes con el continuo esfuerzo de nuestra mente. Por eso ha podido decir Ragón que es preciso dévoiler ce qui est faux pour arriver a ce qui est vrai, es decir quitar a la mentira o al error los velos de que se reviste, para llegar hasta la verdad que yace oculta en el fondo de ellos. Por eso también Espronceda ha podido cantar el titanismo gallardo que la conquista de la verdad exige si se le han de quitar los velos para poderla ver cara a cara, y cantar al mismo tiempo ese ilusorio cristal de la mentira, cristal en el que la verdad se refleja con toda la vaguedad y falsía que la estrella en el lago. Semejante cristal, en fin, es el cristal cuyo color, interpuesto entre nuestra vista y el exterior, nos hace ver a este último coloreado siempre por las correspondientes ilusiones, al tenor de la consabida Dolora. del vate filósofo asturiano, dolora nunca bastante alabada por los pensadores sensatos. 

Ya lo dijo, además, con el insuperable gracejo de la musa picaresca gallega, el “Cancionero’ de la Vaticana, núm. 455” al consignar la profunda sátira que subsigue y que tiene todo el valor de una parábola efectiva.  



Por el Reino Encantado de Maya-fragmento
Mario Roso de Luna

miércoles, 6 de junio de 2018

LA BIOLOGÍA DE LA CREENCIA

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En realidad el subconsciente es una base de datos carente de emociones en la que se almacenan programas y cuya función se limita únicamente a interpretar las señales medioambientales y a activar los programas apropiados sin hacer juicios ni preguntas. La mente subconsciente es un "disco duro" programable en el que se almacenan las experiencias de nuestra vida

La mente consciente nos confiere libre albedrio, lo que significa que no somos sólo víctimas de nuestra programación. Para lograrlo, no obstante hay que prestar mucha atención... La programación subconsciente se hace con el control en el momento en que la mente consciente se descuida.


Si la mente subconsciente es nuestro "piloto automático", la mente consciente es el control manual.

El mayor obstáculo para conseguir el éxito en aquello que soñamos son las limitaciones programadas en el subconsciente"



"El Universo es una integración de campos de energía interdependientes que están inmersos en una complicada red de interacciones.

Los campos de energía influyen en la regulación de nuestra biología y nuestra salud.

Los ordenadores y las células son "programables"

El comportamiento biológico puede ser controlado por fuerzas invisibles.

¡los genes no son el destino!

Las influencias medioambientales, entre las que se incluyen la nutrición, el estrés y las emociones, pueden modificar los genes sin alterar su configuración básica.

Nuestras ideas y percepciones sean acertadas o no, tienen su efecto en nuestro cuerpo y en nuestro comportamiento.

La mente subconsciente es maquinal, repite las mismas respuestas a las señales vitales, una y otra vez.

La capacidad de la mente consciente de obviar la programación del subconsciente es la base del libre albedrío.

No son nuestros genes sino nuestras creencias lo que controla nuestra vida...


fragmentos de LA BIOLOGÍA DE LA CREENCIA Dr. Bruce H. Lipton