domingo, 19 de mayo de 2019

La Meditación purificadora y sanadora



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¡Ya sentimos que rompe la alborada de una Nueva Era, pero la oscuridad y la niebla que envuelven a nuestro planeta son tan profundas! Sólo a través de la meditación podremos rasgar las tinieblas y dar la bienvenida al Infinito en nuestros corazones, porque sólo a través de la meditación floreceremos hacia el Cosmos e irradiaremos la energía del Amor como al sendero de la liberación y la vida.

La meditación es un proceso de florecimiento interior, un proceso de carga de nuestros vehículos con energía espiritual. Esta energía regenera nuestro cuerpo, limpia el vehículo emocional, y purifica nuestra mente, y como resultado nuestro cuerpo físico aparece más joven y se vuelve radiactivo, nuestro corazón entra en la paz, y nuestra mente se agudiza y vuelve más inclusiva. Es un hecho que las emociones negativas desgastan nuestro cuerpo y que las preocupaciones, el pensamiento separativo y egoísta nublan nuestras mentes. La meditación libera luz sobre estos tres niveles y empezamos a regenerar nuestros vehículos e irradiar vitalidad, paz y serenidad. La meditación nos capacita más en nuestros deberes y trabajos diarios, porque acrecienta nuestro recto juicio, agudiza nuestro poder de observación, aumenta nuestro control sobre el cuerpo, apresura nuestras acciones y las vuelve más precisas.

La meditación nos conduce a la infusión-del-Alma. Una personalidad de Alma infusa está completamente a tono, como un violín y el violinista y !a música. Entonces tenemos la corriente extática que irradia del artista. La creatividad es el resultado de tal sintonía. Ninguna creatividad es posible a menos que el hombre se funda con los conceptos superiores, con las fuentes superiores de la belleza, y que sea capaz de hacerlas descender a su cerebro físico, a su mundo emocional, y les dé nacimiento como un género artístico. La meditación alinea y pone a tono con todos los vehículos y los funde con la Fuente Interior de la luz, del amor y de la energía, y usted tiene una hermosura viviente, un servidor de la raza, un sendero a través del cual todos los hombres podrán triunfar.

Cuando se responde al llamado del Alma, del Futuro, el ser humano en evolución empieza a ponderar, a reflexionar, a aspirar y a meditar. Primero, su meditación es muy corta, pero gradualmente se torna cada vez más larga, hasta que toda la vida se convierta en un modo de meditación. La meditación es el proceso de despertar a la realidad del Habitante Interior. Es la ciencia de entrar en contacto con el Pensador interior. En la meditación tenemos tres grandes tareas: Aumentar la luz de la consciencia dentro de la sustancia mental, enfocándola hacia la fuente de la luz. Este es el proceso de recognición. Absorber la luz, el amor y el poder que ingresan asimilándolos en nuestro organismo. Este es el proceso de identificación espiritual. Irradiar y emanar estas energías que entran, a través de nuestros mundos mental, emocional y etérico-físico, en un vivir creativo. Este es el proceso de radiación.

El espacio está lleno de formas-de-pensamientos que vagan entre la luz y la oscuridad, el amor y el odio, la belleza y la fealdad. En nuestra atmósfera no sólo tenemos niebla, bruma, polvo, smog y nubes de varias clases, sino también oscurecedoras acumulaciones proyectadas por cerebros extraviados que envenenan la atmósfera y condicionan las mentes de las personas y de sus relaciones. Estas formas-de-pensamientos, como una epidemia, esparcen su influencia en cualquier tiempo, en cualquier lugar, si encuentran las condiciones apropiadas y los mecanismos apropiados de expresión. Estas formas-de-pensamiento están, en su mayoría, construidas con sustancia mental de bajo nivel y son la fuente de muchas ilusiones. Controlan la conducta de las turbas, y una vez que hallan acceso, crecen en un torrente y causan la destrucción y el trastorno social. La meditación verdadera derrama luz dentro de estas acumulaciones de pensamientos y causa la desintegración dentro de ellos. Si la meditación es continua y de alta frecuencia, las disipa y limpia la atmósfera, rindiendo así un servicio estupendo a la humanidad.

Este relato muestra claramente que los Antiguos conocían acerca del poder del pensamiento y de las emociones; y que era posible que las personas pudiesen destruirse mediante el pensar, equivocado. La energía negativa y destructiva, causa disturbios en él campo electromagnético en el que la tierra rota, causando terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas, aberraciones, insania y muchos géneros de males físicos dentro de la humanidad. Se ha visto cocinas, dormitorios y cuartos de estar donde uno puede perder su razón debido a desorganizadas condiciones y aire contaminado. A menudo, tales condiciones existen dentro de nuestro cuerpo mental, y sus efectos son, en su mayoría, de nuestras enfermedades psicosomáticas y malos ajustes sociales. Introdúzcase hermosura y orden en la mente y se tendrá hermosura, salud y mejor comunicación en el propio vehículo, en el propio medio ambiente, lo mismo que mejores condiciones en el planeta.

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La meditación conduce al servicio, y una vida de servicio abre los propios centros etéricos y convierte a uno en un hombre de poder, luz y amor.

Hay una falsa técnica o medio que se usa para abrir los centros etéricos. Usa géneros especiales de meditación, drogas, ejercicios respiratorios y mantrams que estimulan mecánicamente los centros etéricos. El hombre empieza a tener experiencias inusuales, oye voces, ve visiones, siente diferentes sensaciones en su cuerpo, etc., pero eventualmente pierde su salud, su cordura y cae en un modo de vida miserable. 

El mejor método para abrir los centros es una vida de dedicado servicio, que es el resultado de la meditación. El hombre empieza a servir cuando entra, en contacto con su Alma. La meditación es la ciencia a través de la cual el hombre eventualmente entra en contacto con el Señor interior y se vuelve radiactivo. Esta radiactividad se expresa como servicio. Cuando la vida de servicio continúa y las cualidades del Alma se expresan así, los centros empiezan a abrirse y desarrollarse e inundar el mecanismo con energías poderosas. 

La meditación prepara los cuerpos, elimina la inercia del cuerpo físico, los hechizos del cuerpo emocional, las ilusiones del cuerpo mental, y entonces la energía del Señor Interior pasa a través de ellas sin fricción alguna. Los centros etéricos florecen como las flores de un árbol, natural y espontáneamente. 

Quienes enseñan !as técnicas para liberar el fuego de la Kundalini y para abrir los centros etéricos están haciendo un gran daño a sus adherentes, daño que no podrá repararse fácilmente y que puede extenderse en muchas vidas.


Torkom Saraydarian
La  Ciencia de la Meditación -fragmentos

sábado, 18 de mayo de 2019

El Sendero y el discípulo



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Hay una gran idea, una gran Enseñanza, en la filosofía esotérica que dice que en la Naturaleza todo progresa: un átomo, una flor, un árbol, un animal, un hombre, una vida planetaria (la Vida que está animando al planeta), una vida solar (la gran Vida que es la luz y la vida de este sistema solar), y otra Vida mayor que está animando a los siete sistemas solares. Y esta Vida mayor aspira al Uno mayor, quien es un pequeño discípulo del Uno mayor, y así sucesivamente…

La belleza de la filosofía esotérica es que nada se detiene donde está; se desarrolla, expande e irradia hacia el Infinito: hacia el ESPACIO. 

Cuando decimos ESPACIO, entendemos la Gran Vida, la gran Entidad, “de quien todas las cosas proceden, a quien todas las cosas retornan”. 

Este progreso es el sendero de la evolución, el sendero de la espiritualización, el sendero hacia la libertad mayor, hacia la expansión y el florecimiento mayores. 

Pero esta evolución y este progreso en el Sendero se divide en dos líneas:
1. El progreso inconsciente, que es el progreso de la cubierta externa. 
2. El progreso consciente, que es la expansión de la consciencia y el uso de la forma para el gran futuro. 

En realidad, el Sendero es un progreso continuo hacia el futuro. Cuando decimos futuro, no entendemos mañana o diez años después. Con la palabra futuro entendemos el logro más alto posible de un ser humano. La flor es el futuro de la semilla. El bello roble es el futuro de la bellota. La contemplación del futuro destruye la mayoría de las cadenas de nuestros pies, y nos libera hacia la victoria sobre los obstáculos de los tres mundos. Abre las puertas de la energía, de la alegría y la irradiación. La contemplación sobre el futuro construye puentes hacia nuestros Hermanos Mayores, hacia centros mayores del sistema solar y del Cosmos. El futuro es el Imán Infinito, la posibilidad. 

De manera que el Sendero es un firme progreso hacia el futuro porque dondequiera usted llegue, tiene millones de años delante de usted. No hay fin. Y si usted se detiene en cualquier parte y dice “Lo logré, lo sé, soy”, en ese preciso momento usted empieza a convertirse en una “columna de sal”. Empieza a morir, a cristalizarse. Su luz se convierte en oscuridad, e invierte su dirección de evolución en involución. El Sendero significa firme empeño hacia la expansión de la consciencia, del conocimiento, del servicio, y del amor. 

En La Doctrina Secreta hay una expresión sobrecogedora. Dice: “Hasta un átomo se empeña en convertirse en un hombre”. El átomo de hoy, billones y billones de años después, se iniciará en el reino vegetal, luego en el reino animal, luego en el reino humano, luego en el reino divino, y luego… quién sabe dónde llegará. Esta es la alegría de la vida que progresa. 

El Sendero, para el estudiante esotérico, se divide en siete secciones. Estas siete secciones están sólo dentro del límite de nuestro planeta. Más allá del planeta hay otros Senderos, y más allá del sistema solar están los Senderos Cósmicos.

En la filosofía esotérica se nos dice que hay un gran Sonido, que desde su fuente cósmica llama de vuelta a los peregrinos en el Sendero. Todo depende de la capacidad para responder a este llamado. Está siempre allí, pero el hombre no lo oye, envuelto dentro de sus hechizos, ilusiones y maya, en un estado de sueño espiritual. Es el sonido del Padre, que llama a Su Hijo para que vuelva a casa.

A través de la evolución inconsciente del dolor y del sufrimiento, el hombre llega a una etapa en la que un día oye de repente un llamado. No es una palabra, sino una repentina sacudida, una consciencia súbita, una sensación súbita de un anzuelo en su corazón. Está atrapado. ¿Por qué? ¿Por quién? No lo sabe. Este es el comienzo en el Sendero, y esta experiencia convierte al hombre en un probacionista en el Sendero.

Antes era un hombre que bebía, fumaba, derrochaba sus energías y vivía una vida egocéntrica. De repente se sienta allí y empieza a pensar: “¿Qué estoy haciendo? ¿Dónde voy?” Entonces, su nueva disposición anímica le sorprende, ríese de sí mismo y olvida todo sobre eso, continuando su vida como era antes. 

Pero este llamado hace impacto en él una y otra vez en condiciones difíciles, en diferentes ocasiones, y asume nueva importancia. Lo escucha un poco más, y advierte lentamente que está cambiando el gusto de su vida. Hay dentro de él un desacuerdo creciente; se divide en dos polos entre los cuales muestran sus cabezas algunas nubes de futuros renunciamientos, dolores y tormentas. 

Trata de cambiar su vida para concordar con la nueva tendencia. Trata de rezar, de ser simpático, de ser útil; trata de no mentir, de no odiar. Pero muy pronto se encuentra sumergido en sus hábitos anteriores. 

Esto sigue una vida tras otra, y es testigo de que es desgarrado entre estos dos polos, y que es imperativa una decisión para crear dentro de sí la paz.

Aquí, el llamado le golpea un poco más reciamente, y se inicia un pequeño fuego en su corazón. Siente que en alguna parte hay algo que debe hallar: una belleza, un amor, un servicio, hacia los cuales puede aspirar. Entonces se convierte en un aspirante en el Sendero. 

Siente el llamado, y va de un lugar a otro, de una disertación a otra, de un libro a otro, de un maestro a otro para encontrar el objeto de su aspiración.

Muchas, muchas veces ve el objeto, pero cuando extiende su mano para tocarlo, desaparece, dejando detrás un retazo de nubes que en breve tiempo se desvanece, dejándole con un sentimiento de gran soledad. 

Busca de nuevo. Rinde culto a la belleza en cualquier forma porque siente el objeto del anhelo de su corazón dentro de cada belleza. Se convierte en un devoto de las grandes Imágenes; de los Santos; se vuelve un hombre de oración, se vuelve un místico, y se acerca a la gente y con su corazón se comunica con ella. Trata de responder al llamado interior a través de su amor, su dedicación, su pureza, su servicio y su desinterés.

Imagen relacionadaY este Sendero continúa una vida tras otra, a través de hondas alegrías y grandes dolores y sufrimientos, pero él nunca cesa de oír el llamado. Un día en que el fuego dentro de su corazón empieza a arder con más fuerza, él da una respuesta mayor al llamado y se convierte en un discípulo aceptante. 


Debido a sus experiencias pasadas, él acepta lo siguiente: 1. Las Enseñanzas de los grandes Maestros. 2. La unidad de la vida. 3. El hecho de la reencarnación. 4. La Ley de Karma, o de Causa y Efecto. 5. La existencia de la Jerarquía y del Cristo. 

Primero, acepta la Enseñanza de los grandes, y ve que todos ellos enseñan acerca del Sendero de la perfección. También siente que todos provienen de la misma fuente para conducir a la gente de la oscuridad a la luz. En este punto, una gran tolerancia asoma en su corazón rumbo a la sabiduría de las edades, sin importar en qué forma se halla o de qué modos se expresa.

Segundo, acepta el hecho de la unidad de la vida. Aunque siente que no conoce mucho acerca de esta unidad, él incluso la cuenta como un hecho y empieza a vivir en consecuencia. Aquí empieza a pensar en términos de una sola vida, a actuar en términos de una sola vida, y esto le convierte en un gran amante de las formas vivas de cualquier reino. Siente la existencia de la Ley de Síntesis y trata de penetrar en sus misterios. 

Tercero, acepta el hecho de la reencarnación. Esta es una de las Enseñanzas de los grandes Maestros. Pero averigua que esta ley de la Reencarnación es una ley muy complicada, y decide aprender sobre ella desde las Fuentes verdaderas. Bastante curiosamente el Maestro Tibetano dice que es el Cristo quien enseñará sobre la Reencarnación cuando Él reaparezca. Pero el discípulo sabe que este mundo es una escuela y que los días son como las vidas y vuelve a la escuela una vida tras otra para aprender sus lecciones –y para graduarse en la “rueda del renacimiento”. 

Cuarto, acepta la Ley de Causa y Efecto, la Ley de Acción y Reacción, la Ley de Sembrar y Cosechar. Después que acepta esta Ley, él vive de modo que sus acciones, emociones y pensamientos se convierten en las semillas de la alegría, del progreso, de la belleza, en vez de aportar pesadas deudas en sus cuentas. Trata de vivir una vida adecuada a la meta, una vida creadora y constructiva, una vida de servicio. Esto le mantiene bajo disciplina, y su vida se organiza lentamente. 

Quinto, acepta la existencia de la Jerarquía, del Cristo y Sus discípulos, o del grupo de los seres humanos perfeccionados, de los Maestros. Acepta que Ellos, como él mismo, vivieron una larga vida de autoejercitación, de disciplina, de sacrificio, dominaron Sus mundos físicos, emocional y mental, y se convirtieron en almas libres que conscientemente toman contacto con la Finalidad de la gran vida del planeta, formulan el Plan para la humanidad, y con gran amor y compasión conducen a la humanidad de lo irreal a lo real. Para él, Ellos no son como manzanas maduras que caen del cielo, sino que son Hijos de los Hombres que sufrieron a través de muchísimas vidas, que llevaron grandes cargas sobre Sus hombros en nombre de Sus semejantes, y eventualmente se volvieron perfectos en Su amor y en Su compasión. El acepta que Ellos vigilan los pasos de cada peregrino y están prestos para extender Su mano con amorosa comprensión dondequiera haya sinceridad de motivo y espíritu de sacrificio.

Él siente, y entonces, con su razón, averigua que en esta etapa del Sendero de perfección el hombre no está aún en pleno florecimiento, sino que está en camino de gradual desarrollo. En el hombre hay tesoros mayores no revelados o publicados todavía. Y si esto es así, entonces el hombre deberá hallarse en varios grados de desarrollo. Si hay un Einstein y un aborigen, en el Sendero infinito de la perfección esto también ha de ser cierto respecto de los grandes, frente a los cuales Einstein es como una criatura. 

El discípulo aceptante no tiene comunicación directa con los Maestros, pero siente Su guiadora luz y Su poderoso amor hacia la humanidad.

El discípulo aceptante acepta todo esto con gran fe y sentimiento intuitivo, y eventualmente decide entregar su vida por todas esas cosas en las que cree. 

Después de tomada esta decisión con completa sinceridad del corazón, él se convierte en discípulo comprometido. A fin de prestar apropiadamente su compromiso, él pone sus tres vehículos bajo disciplina y economía severas. Ahorra toda su energía, tiempo, dinero y talento para dedicarlos al servicio de la humanidad bajo la impresión de su visión suprema. 

Trata de limpiar toda negatividad en sus cuerpos emocional y mental, y trata de desarrollar los poderes de su alma. Domina sus vehículos mediante el control de los funcionamientos mecánicos de estos cuerpos, y se convierte en una persona autorealizada"

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El discípulo comprometido siente que está en presencia de una gran luz, y todas sus acciones en los tres niveles pasan a estar bajo la influencia de esta luz y se purifican  para ajustarse a la meta del servicio. Él no es dueño de nada para sí; el duelo de él es el gran servicio. Cuando tal vida continúa bastante tiempo, una encarnación tras otra, y si él persiste rumbo a su meta a pesar de las condiciones, a pesar de muchos impedimentos, obstáculos y ataques, los ojos vigilantes deciden dar otro llamado y aceptarle como colaborador. 

Entonces él se convierte en un chela, en un discípulo aceptado. Puede encontrarse con un Grande, y comunicarse conscientemente con la Humanidad y la Jerarquía a través de su Maestro. Empieza a visitar los Ashrams de su Rayo en niveles mentales superiores o sobre los intuitivos. Allí aprende acerca del Plan y su papel en éste y se vuelve impresionado por el Plan y su papel en éste. 

En esta etapa descienden mayores responsabilidades sobre sus hombres, invocando mayor sacrificio, mayor sabiduría y mayor amor. Dedica su vida toda al cumplimiento del Plan que lentamente se vuelve más claro en su mente. 

Ahora es un hombre de responsabilidad. Es consciente de la gran unidad. Ve más allá del planeta, y mayores visiones de la vida solar penetran en su corazón. Actúa, se sacrifica y de esa manera comprueba que los Grandes pueden confiar en él. 

Resultado de imagen de imagen el anciano de los dias
Así los grandes ojos le observan una vida tras otra, y cuando ELLOS ven que el cáliz del discípulo está en formación, y que el fuego del cáliz tiene la pureza y fuerza necesarias, ELLOS le inician en los misterios mayores del Plan. Y él está en presencia de esa gran vida que se llama “el Anciano de los Días”.



Después de esa iniciación, aumenta su servicio a la raza y se vuelve más frecuente su contacto con la Jerarquía. Ahora es un manipulador de las energías divinas. Deja grandes impresiones de luz, amor y poder dondequiera encarna, y se convierte en un sendero por el cual los hombres se realizan. Expresa una gran belleza en todos sus contactos, un gran poder y sabiduría en todas sus relaciones. Forma naturalmente su propio grupo, debido a la autoridad que le da su propia realización y pureza de motivo. Es en tal grupo que su equipo deberá atravesar una prueba intensa para el Servicio Jerárquico.

Tal discípulo nunca interfiere el trabajo y la técnica de otros discípulos que trabajan, porque en el Ashram aprende que no tiene derecho a hacerse cargo de las responsabilidades de otro discípulo. Si un “discípulo” trata de hacerse cargo de otro discípulo o de dictarle cómo ha de trabajar, pone de manifiesto que aún no entró en el santuario del Ashram y no está listo todavía para el Servicio Jerárquico.

Y si él continúa tal vida da responsabilidad, pureza y sacrificio, a través de obstáculos mayores, y situaciones más desafiantes, el Ojo vigilante decide invitarle a una labor mayor. El progresa en el Sendero y se convierte en un “discípulo en el Hilo”, luego en un “discípulo en el Aura del Maestro”, y eventualmente, en un “discípulo en el Corazón del Maestro”. Así alcanza la madurez, entra en el Sendero del Magisterio y eventualmente se convierte en un Maestro de la Sabiduría. Ahora es un hombre perfeccionado, en lo que concierne a nuestro planeta, un hombre que ha vencido todos los impulsos involutivos de sus vehículos y un hombre que ha vencido todas las limitaciones del tiempo y la distancia, de la materia y la fuerza. 

Sobre el Sendero él estudia tres “libros”: el Libro de la Forma, el Libro de la Sabiduría y eventualmente abre la primera página del Libro de la Vida… dirigiéndose rumbo al Cosmos. 

Se nos dice que todos estos logros se efectúan a través de la meditación y de una vida de servicio, en niveles gradualmente superiores y en áreas más amplias. La meditación y el servicio son el brillo solar y el agua de la semilla de la divinidad. 

Este es el Sendero que todos aquellos que oyeron el llamado seguirán, pero después que nos convertimos en un Maestro ¿qué más queda por realizar? Bien, ahora estamos en la orilla de un océano infinito como un infante que confronta un gran Libro de la Vida. 

De modo que el Sendero se extiende y extiende, abriendo cada paso un desafío mayor a nuestros llameantes corazones. Con cada expansión llegamos más cerca de nuestro Yo Real; nos volvemos más nosotros mismos, y eventualmente la visión del Gran Yo asoma en nuestro corazón. 

Este es el Sendero del discipulado de la Nueva Era; es un Sendero en el que ninguno de nosotros deberá detenerse dondequiera esté, sino avanzar más rumbo a una realización mayor. 

El Maestro Tibetano dio una vez una maravillosa sugerencia a uno de sus discípulos, diciendo: “Hermano mío, que tu horizonte sea amplio y tu humildad grande.”

Esta parece una expresión contradictoria –expansión y humildad–, pero es tan cierta, porque a medida que nuestra consciencia y nuestro conocimiento se expanden comprendemos súbitamente que el campo de la gran incógnita también se expande. He aquí cómo la humildad desciende sobre nuestros corazones. 

En la Nueva Era, que es la era de la expansión consciente, el llamado va más allá y más profundamente, y quienes lo oyen se inician en el ejército del Príncipe de la Paz del Cristo, para convertir a este planeta en un sendero sagrado hacia la evolución cósmica, hacia el Futuro cósmico.


Torkom Saraydarian

domingo, 12 de mayo de 2019

El problema del Mal y la Logia Negra

Diez razones por las que «Juego de Tronos» supera a «El Señor de

Detrás de todo mal humano yace la Logia Negra de los espíritus malos. La Logia Negra ingresó en la existencia cuando la humanidad entró en el cuarto globo. Allí, se arraigaron dentro de la familia humana en el tiempo de la cuarta ronda. Antes de la cuarta ronda, todas las energías se dirigieron hacia la materialización y la separación. Durante la cuarta ronda, la involución del globo se transformó en evolución Algunos “Grandes”, que estaban en el plano astral cósmico, rechazaron este cambio y quisieron continuar el proceso de materialización y objetivación o el arco de involución. Los Grandes entendieron, en su mayoría, la Finalidad del Logos y empezaron a trabajar en pos de la evolución. Como resultado, nacieron dos Logias, una Negra y la otra Blanca. Los denominados. “Oscuros” se organizaron una era tras otra, y trataron de obstaculizar el trabajo de los Blancos de muchos modos diferentes, pero usaron básicamente dos métodos: el método de materialización y el método de desunión. La materialización es el proceso de mantener aprisionado al espíritu dentro de la materia, y la desunión es el proceso de oponerse a la Ley de Síntesis, a la Ley de Retorno a la UnidadLos Blancos, bajo el gran liderazgo de Sanat Kumara, organizaron la Jerarquía planetaria, y los Oscuros organizaron sus logias para oponérseles. Los Iniciados que pasan del plano físico cósmico al plano astral cósmico son instruidos para que Ellos eventualmente sellen la puerta donde habita el mal planetario. Por esta razón, la Logia Negra trata activamente de impedir que las personas tomen las iniciaciones. Se nos dice que algunas grandes “Entidades” de la estrella Sirio tratan el problema del mal Cósmico. En literatura oculta, los agentes de la Logia Negra se llaman los “Hermanos Oscuros”. Es bastante curioso que pueden tomar las dos primeras iniciaciones llevando una vida de disciplina y desarrollando un tipo de consciencia grupal, pero no pueden responder al aspecto del amor, ni a las energías que provienen de la Tríada Espiritual. Por esta razón, los Oscuros no pueden tomar la Tercera Iniciación, que en realidad es la primera iniciación mayor. Los agentes de la Logia Negra, en su mayoría, trabajan en el primer rayo del poder y la voluntad; usan sin embargo esta energía con fines destructivos –especialmente para la materialización– saben que “las fuerzas del mal son inherentes a la sustancia misma, de la que están construidas todas las muchas formas de vida.”  Los Oscuros funcionan a través de deseo de materialización, sexo y poder. Tratan de estimular estos tres deseos más allá del punto de la necesidad y la proporción naturales, a fin de crear una atmósfera madura para su dominio en los niveles inferiores. Los Oscuros tratan de llevar a la humanidad de la luz a la oscuridad, de los valores espirituales a los valores materiales, y de la unidad a la desunión. Es de interés notar que las Fuerzas Oscuras estimulan los poderes psíquicos inferiores de las personas débiles a fin de acrecentar sus hechizos e ilusiones, convirtiéndolas así en un punto de infección para las masas. Las Oscuras también estimulan y dan poder a los denominados magos negros, que a su vez tratan de producir en las masas el deseo de sexo y bienes excesivos, el deseo de drogas, alcohol y tabaco, y el deseo de control y dominio sobre los demás. De este modo, Las Oscuras fomentan los celos, el temor, el orgullo y el odio en los corazones de sus víctimas. A menudo tratan de atacar la salud de los discípulos a fin de impedirles cumplir el trabajo de la Jerarquía. Los discípulos deberán cuidar su salud vigilando sus pensamientos, emociones y actividades para no producir rotura alguna en su aura a través de la cual pueda entrar el mal. Las Fuerzas Oscuras trabajan en gran medida en el plano etérico. Influyen sobre el cuerpo físico, y crean allí una cantidad de enfermedades que se conectan con las glándulas, el sistema nervioso y la corriente sanguínea. Al discípulo se le previene para que esté alerta en cuanto a su salud, y la cuide enfocando su corazón en la Jerarquía y en Cristo, y viviendo bajo la luz y el fuego del Ángel Solar, el Ángel de la Presencia. La meditación oculta es una gran ayuda, pues aumenta el fuego solar en nuestra aura, el fuego de la Jerarquía. Este fuego forma un escudo en torno de nosotros y rechaza las flechas de las Oscuras. También limpia los canales para que las energías solares puedan circular por todos nuestros vehículos sin impedimento, confiriendo así salud y vitalidad a todo nuestro ser

La Gran Invocación es una protección potentísima para el discípulo, si éste aprende, cómo entonarla con enfocada atención y aspiración ardiente. La estrella de cinco puntas, la cruz y la espada llameante son tres grandes símbolos que aterrorizan a las fuerzas oscuras en los niveles etérico y astral. El discípulo puede usarlos en su visualización. El amor, por supuesto, es la máxima protección contra las fuerzas oscuras, porque es la radiación de la energía desde el plano búddhico. 

El color y la música podrán ayudarle. Por ejemplo, la música de Wagner y Beethoven es de orden muy elevado. Los colores que han de usarse más son el violeta y el amarillo, especialmente este último, que tiene efecto potentísimo sobre las energías que fluyen de los centros superiores. El amarillo impide que estas energías entren en el plexo solar, que es la sede de los poderes psíquicos inferiores y la puerta por la que las fuerzas oscuras lanzan la mayoría de sus ataques. Aconséjase a los discípulos que no usen droga alguna y sean muy cuidadosos con todos los ejercicios respiratorios. Estas dos actividades podrían quemar las redes protectoras entre los centros y causar que el fuego fluya prematuramente hacia el plexo solar y los centros sexuales. Entonces ocurre la sobreestimulación más allá del punto de control, y causa muchos desórdenes y enfermedades. Otra ayuda valiosa es el servicio, prestado con amor y gratitud. En el verdadero servicio aprendemos a usar las potentes energías que entran. Aprendemos a manejarlas de tal modo que podemos impedir que estas energías fluyan dentro de los centros inferiores, protegiendo de ese modo nuestros vehículos de muchos peligros. He aquí por qué en algunos templos y monasterios de Oriente la vida subjetiva de desarrollo se balanceaba con un programa igualmente organizado de trabajo físico, prestado con espíritu de servicio. El servicio es la técnica de digerir las energías superiores; usándolas luego, de modo constructivo, para el Plan. La Logia Negra trabaja principalmente a través de la magia negra, que es otro método usado por ellos para imponer su voluntad sobre los demás. La magia negra trabaja para la separación y crea complicaciones físicas, emocionales y mentales en un esfuerzo por impedir que el hombre interior use sus vehículos apropiadamente. Las Fuerzas Oscuras, a través de la magia negra, intentan crear una atmósfera enfermiza en la que el hombre pueda acaso caer en sus manos tenebrosas. La Logia Negra crea desconfianza; fomenta la duda, el odio, la venganza, el crimen y la desunión. Estimula las ocultas tendencias animales del hombre en un esfuerzo por desperdiciar su energía y producir debilidad, complejos de culpa, suicidio, etcétera. Las Fuerzas Oscuras atacan a los grupos e iglesias, en gran medida del mismo modo que impiden la obra del amor, la sublimación y la victoria sobre los tres cuerpos. Acrecientan el fanatismo, animan el espíritu de crítica y orgullo y fomentan el hechizo y la autosatisfacción. Cuando la magia negra gana la mano superior, entonces las fuerzas oscuras pueden penetrar fácilmente y ocupar los vehículos de las personas, conduciéndolas a crímenes masivos, insania masiva, adulterio masivo en sus varias formas e injusticia masiva, soborno y egoísmo. Si tal condición continúa, las Oscuras pueden poseer a una nación y usarla para la destrucción de la humanidad y del planeta, en un intento por impedir que las almas blancas que entran tengan vehículos. Las almas blancas, sin vehículos de expresión, no podrían redimir a los reinos de la naturaleza. Por ejemplo, si tenemos una  guerra atómica, la mayoría de la población del mundo, incluidos los reinos animal y vegetal, será aniquilada. A su tiempo, quienes quedasen, degenerarían en tal grado que no podrían producir vehículos para las almas que ingresen. Así la evolución del planeta se retrasaría durante indecibles millones de años, y la Logia Negra, mediante la creación de un desorden sistemático, cosecharía una victoria cósmica durante largas edades. Debido al gran peligro que atraviesa el planeta en este tiempo, la Jerarquía se prepara para la exteriorización, y el Cristo decidió estar con la humanidad durante otro ciclo. La meditación verdadera es un proceso redentor que invierte la corriente de materialización hacia la espiritualización. A medida que el proceso de materialización y separación se invierte en el hombre, en las naciones, en la humanidad en libertad sobre el planeta, el mal desaparecerá proporcionalmente y tocará a su fin el sufrimiento de la familia humana en sus tres niveles. Entonces el planeta entrará en su “Edad Dorada”. Los miembros de la Logia Negra actúan de un modo sutilísimo, pasando prematuramente el conocimiento a aquellos hombres y mujeres que tienen poco desarrollo o sólo desarrollaron sus mentes inferiores. Asimismo, pasan prematuramente conocimiento a quienes tienen corazones dormidos, con las mentes superiores totalmente estériles. Tales personas podrán ser usadas realmente como herramientas por los miembros de la Logia Negra. Debido a su bajo nivel de desarrollo, anhelan dinero, fama y goces de bajo nivel, y están listas para usar cualquier conocimiento y oportunidad, sin discriminación, para cumplir sus ansias. Tales hombres carecen de discernimiento y no pueden ver el futuro en un cuadro sintético. Sólo trabajan para sus ganancias personales y sólo ven el breve período de una vida en la que viven. La Logia Negra les imparte conocimiento, que podrá usarse de modo que actúe eventualmente contra la sobrevivencia de la humanidad. El conocimiento impartido sin la luz de la sabiduría y usado en condiciones equivocadas, en el tiempo equivocado, en la dosis equivocada, de modos equivocados y en el lugar equivocado, podrá crear efectos destructivos y convertirse en un factor de antisupervivencia en la vida de la humanidad. Así se crean los gases venenosos, los elementos químicos destructivos, los microbios de fabricación humana y las píldoras de control de la natalidad. En la mayoría de los casos, el aborto es otro arbitrio del mal.1*   También pueden añadirse todos los materiales contaminadores del mundo que infectan nuestro aire, suelo y cuerpos, haciendo imposible la sobrevivencia futura de muchas formas de vida.

La Logia Negra trata de usar los cerebros de los “artistas”, que sólo desarrollaron sus planos astral y mental inferior, y de convertirlos en canales de literatura contaminante –llena de crimen, sexo, negatividad e inercia–, causando en sus víctimas sobreestimulación, bajos deseos, irresponsabilidad, egoísmo o apatía. Otra avenida de su labor es la música de bajo nivel –la música deformada– que es una herramienta potente para rasgar nuestro cuerpo etérico y producir debilidades prematuras de nuestros centros y glándulas inferiores, con efectos destructivos sobre nuestros vehículos. Los antiguos maestros fueron sabios; para ellos el conocimiento era sagrado y secreto. El conocimiento sólo se impartía a los que estaban maduros y eran bastante puros para usarlo con fines constructivos, para la elevación de las masas. El conocimiento se impartía gradualmente, y de acuerdo con el desarrollo del corazón del iniciado. Para ellos, el conocimiento de la influencia secreta de los colores, sonido, símbolos, números y elementos químicos era un tema esotérico que se contaba sólo a los iniciados bajo juramento solemne. Pero la Logia Negra actuaba de otro modo y, durante un gran lapso, el hombre pensó que la educación de las masas era la respuesta a todos nuestros problemas. Por esta razón, tenemos inescrupulosos doctores, químicos, abogados, maestros, políticos, ministros, estadistas, artistas, científicos, comerciantes y quienes se complacen en prácticas criminales, además de los grandes héroes que tratan de curar las heridas de la humanidad y de abrir el sendero de la liberación para nuestro planeta. La Logia Negra, al impartir prematuramente el conocimiento, trata de contaminar nuestros mundos físico, emocional y mental. Nos procura los modos y medios que se usarán contra nuestra supervivencia, debido a nuestra falta de sabiduría, retardando así la evolución y la espiritualización de nuestro planeta y de sus formas íntegras de vida. En el aire contaminado es fácil ser emocionalmente negativo y mentalmente destructivo, porque las fuerzas negativas pueden actuar fuertemente en las condiciones contaminadas

Algunos de los planes de la Logia Negra: 
  • Contaminar el planeta
  • Difundir el odio, el materialismo y el totalitarismo 
  • Atraer a la gente a los placeres del cuerpo y de las emociones 
  • Crear separatismo
Estos son los 4 fundamentos sobre los cuales ellos levantan sus edificios o actividades de toda clase.


La sabiduría regula y controla el tiempo, la velocidad y la dosis. Protege la parte y enriquece el todo; trabaja para la eternidad, no sólo para el pasado, el presente o el futuro. La Logia Negra crea confusión entre estos factores y fuerza a la mente a concentrarse en un solo factor, en una sola parte o en un breve período dado, impidiendo así una perspectiva que abarque el pasado, el presente y el futuro; los medios, los modos y el efecto; la parte y el todo; la luz y el amor. He aquí cómo ocurre el aborto mental e ingresan en la existencia “seres prematuros” que deforman el equilibrio de las expresas leyes de la Naturaleza y crean confusión y deformación. El artista, bajo estas condiciones, no crea partiendo de un impulso que mana a través de la hondura de su ser interior sino que crea para satisfacer la excitación inferior de las personas y asegurarse solamente dinero y fama. Un científico, bajo condiciones similares, produce aquellas invenciones que acrecientan la irresponsabilidad, la inercia y la incuria de las personas que tratan por todos los medios de satisfacer las tendencias innatas de destrucción, dominación y satisfacciones inferiores. En una espiral superior, los Maestros de la Sabiduría son muy cuidadosos al impartir conocimiento a sus discípulos. Para ser digno del conocimiento de Aquéllos, el discípulo deberá probar su desinterés y su amor por la humanidad. Deberá educarse elevadamente y desarrollarse en sus mentes superiores e inferiores, y deberá construir el dorado puente entre la personalidad, el Alma y la Tríada Espiritual. Deberá graduarse en las pruebas del silencio. Deberá incluso tener la capacidad del silencio mental, para que no revele secreto alguno a través de sus palabras y modificaciones mentales. Por esta razón, el silencio es extremadamente importante. Cristo usó el mismo método; a las masas les dio la enseñanza general en forma de parábolas y ética. A Sus discípulos inmediatos les dio la enseñanza avanzada, y sólo a unos pocos les impartió algunos secretos; a aquellos que estaban altamente instruidos en el silencio y la sabiduría, en la dedicación y el sacrificio y que tenían el más profundo amor por la humanidad.

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1*“El espíritu se conecta con el embrión en el momento de la concepción. Empieza a entrar al principio del cuarto mes cuando se forman los primeros canales nerviosos y cerebrales. La formación de la columna vertebral introduce el grado siguiente de posesión del cuerpo… La posesión final del cuerpo tiene lugar en el séptimo año de la vida de un niño.” También se dice: “Así como el hambre dirige hacia el alimento, de igual modo el espíritu se dirige hacia la encarnación, pues sólo la materia podrá dar los nuevos impulsos.” Por tanto, no es difícil imaginar cuánto sufrimiento experimenta, el espíritu que está listo para encarnar, de la forzada interrupción de una vida que ya empezó o del desvío de una encarnación planificada incluso por el karma. ¡Qué karma difícil preparan para sí los padres ignorantes y criminales! Cartas de Helena Roerich, Vol. 1, pág. 167.


Torkom Saraydarian
El problema del Mal
Combatiendo fuerzas oscuras

martes, 7 de mayo de 2019

Crisis y evolución




Durante siglos lavaron nuestros cerebros con la filosofía de tener o juntar cosas, aun a costa de los intereses de los demás. Pero los resultados de estas filosofías demostraron que se trata de una senda que conduce hacia la destrucción del planeta y el sufrimiento. ¡Cuanta abundancia existiría en el mundo si la gente fuera tan sólo generosa y dadivosa!

La codicia es la causa de la toda nuestra contaminación y de todas nuestras crisis económicas.

Los dirigentes de la actualidad no avanzan hacia campos de batalla superiores. En lugar de ello, se quedan en campos de batalla inferiores, tratando aún de resolver los problemas de sus países con métodos pasados de moda que, por lo menos, tiene diez mil años de antigüedad. Se matan y destruyen entre sí pues piensan que obrando de ese modo podrán resolver sus problemas.

Pero esto es imposible. Estamos en una época diferente, y deberemos empezar a luchar en una espiral superior para que todos puedan ganar.

La humanidad crea su ejército negativo, en general, llevando una vida de codicia, ego, separación y odio. Todos estos elementos se multiplican y esparce para formar un ejército oscuro que obstruye el sendero del progreso humano.


Quienes aman: la generosidad, el amor, la inclusividad, el olvido de sí mismos, y la inofensividad, crean al ejercito positivo.

Si la humanidad escoge el lado del ejército positivo, tendremos un avance sensacional. Pero si la humanidad se queda en el espíritu de venganza, celos, separatismo, odio y codicia, quedaremos presos en nuestra propia trampa y avanzaremos hacia la destrucción mundial" 



Torkom Saraydarian-fragmentos 

lunes, 29 de abril de 2019

Ecología y Economía son lo mismo

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Durante los últimos mil doscientos años, la civilización occidental se ha visto condicionada a creer que los seres humanos somos muy diferentes del entorno en el que vivimos. Eso se debe a que, de acuerdo con las verdades ofrecidas por el paradigma previo del monoteísmo, los seres humanos llegaron a este planeta en un acto separado de intervención divina ocurrido tras la creación de todos los animales y las plantas.

Cuando el materialismo científico se convirtió en el paradigma básico de la civilización, el darwinismo ofreció una historia completamente diferente sobre nuestros orígenes, pero en esencia llegó a la misma conclusión : llegamos a este planeta por simple accidente, como resultado de un linaje inverosímil de mutaciones aleatorias.

Las percepciones erróneas sobre nuestros orígenes, promulgadas tanto por la creación monoteísta como por la evolución científica, implican que los seres humanos existen de forma independiente al medio en el que están inmersos. Si bien el monoteísmo enseña que a la humanidad se le entregó el dominio de la biosfera, el materialismo científico contribuye a nuestra separación del medio al sugerir que la misión de la ciencia es gobernar y controlar la Naturaleza.

Nuestro desatinado desapego por el entorno generó errores fatales en nuestra forma de manejar la economía. Hemos fallado específicamente a la hora de reconocer que el entorno es el recurso fundamental de riqueza. Nuestra riqueza monetaria procede de la energía del sol, que alimenta el desarrollo de toda la vida de nuestra biosfera. Nuestra riqueza monetaria procede de los recursos limitados de la Tierra y se consigue mediante procesos que nada tienen que ver con el mercado económico humano y que n están financiados por la economía humana.(más bien, ni siquiera se consideran parte de ello)

En palabras de un científico convertido en economista, Frederick Soddy: "la clorofila fue el primer capitalista". Las moléculas de clorofila son las responsables de la fotosíntesis, el proceso mediante el que la energía del sol transforma el agua y el dióxido de carbono en moléculas de azúcares nutritivos. Las células vegetales cosechan sus moléculas de azúcares creadas por el sol y las utilizan tanto para construir sus elementos básicos metabólicos como para crear su energía vital.

El crecimiento de una brizna de trigo, desde que no es más que un pequeño brote hasta que alcanza la altura de los ojos de un elefante, es posible gracias a la acumulación de riquezas nutricionales fabricadas por la clorofila de la planta. Casi toda la vida en este planeta, incluyendo la nuestra, depende de las moléculas de azúcares creadas mediante la fotosíntesis.

Los economistas Carl H. Wilken y Charles Walters demostraron que todas las riquezas presentes en la economía proceden de los materiales proporcionados por la Naturaleza. Wilken declaró: "Toda nueva riqueza procede del suelo". Tanto si son los frutos de los árboles como las bayas de los arbustos, las cosechas de los campos, los animales domésticos o salvajes, o los minerales de la tierra, todo valor palpable puede ser encontrado o procede del suelo. Incluso en la cibereconomía actual, sin la producción de los bienes procedentes de la tierra, la vida perecería.

Nuestra ignorancia acerca de la frágil red de vida del planeta nos ha impedido ver los intensos daños y estragos que causamos al saquear los recursos del entorno y luego, para echar sal a la herida, contaminamos el medio con desechos inservibles.

La riqueza de la biosfera, al igual que ocurre con cualquier otro organismo vivo, es un reflejo directo de su salud. Los bosques tropicales diezmados, la minería excesiva, las especies llevadas a la extinción, la niebla tóxica, las aguas envenenadas con fármacos, los residuos radioactivos y muchas otras catástrofes causadas por el hombre, han puesto en peligro el bienestar del medioambiente y han reducido su capacidad para generar salud y riqueza. Nuestros desencaminados esfuerzos por dominar y controlar la Naturaleza han alterado el equilibrio natural de la esfera ecológica y han exacerbado la crisis medioambiental que ahora amenaza nuestra supervivencia.

La Naturaleza proporciona a la sociedad humana muchos beneficios vitales que los economistas podrían clasificar como bienes y servicios. Los bienes básicos son los alimentos para la manutención y los materiales de construcción para el cobijo. Los servicios son la purificación, almacenaje y suministro de las aguas; la asimilación de residuos; el equilibrio atmosférico entre oxígeno y dióxido de carbono, y la regulación de las fuerzas climáticas, por nombrar unos cuantos. Los bienes y servicios que proporciona el medio pueden ser denominados en su conjunto "servicio del ecosistema" Y tanto si lo crees como si no, el bienestar de la humanidad depende completamente del flujo continuado de estos servicios ecosistémicos de la Naturaleza"

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fragmentos de LA BIOLOGÍA DE LA TRANSFORMACIÓN-2010
DR. BRUCE H. LIPTON

jueves, 25 de abril de 2019

Necesidad de un nuevo individuo, sociedad y Estado

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"La felicidad de un grupo o la felicidad de un individuo no puede basarse jamás en la infelicidad de otro individuo, o la infelicidad de otro grupo.

No tenemos qué pensar en sistemas salvadores que puedan salvar o mejorar al conjunto. Esos sistemas, en general, han fracasado. 

En el nombre de la libertad se ha llegado a quitar la libertad. En el nombre de la riqueza de los pueblos se ha llegado a empobrecerlos. En el nombre de la dignidad humana, generalmente el hombre carece de dignidad. En el nombre de todo lo bueno, hemos llegado a casi todo lo malo. Este es un camino cerrado, que no tiene salida, y sería bueno tomar otro camino completamente diferente.

Necesitamos una renovación total que parta del individuo de una manera pedagógica, reconstruyendo el individuo. 

Platón dice que el individuo es la parte interior e indivisa de cada uno de nosotros, es la chispa de voluntad, el trozo, diríamos así, de realidad y de Dios que todos tenemos dentro.
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No hay dos seres humanos iguales. No hay dos individuos iguales.  Para Platón, el logro mayor sería hacer que la parte superior de ese individuo, la parte más noble de ese individuo, pudiese gobernar y ordenar las demás partes, para crear una armonía natural en todo su ser.

Para Platón, la sociedad es un conjunto de individuos que están armonizados momentáneamente por sus intereses. Cada una de esas personas tendría una facultad, tendría una facilidad, una habilidad por encima de todas las demás. Y Platón pone el ejemplo de aquel que fabrica zapatos, del que fabrica casas o el que ara la tierra. El que fabrica zapatos, si los fabrica tan sólo para él mismo, irá él bien calzado pero no así los demás, y el que cultiva la tierra, estará él bien alimentado y los demás no.

Pero en una sociedad empieza a haber un intercambio, se piensa en un interés común y no sólo en un interés personal. De ahí que el que fabrica zapatos, fabrique zapatos para todos, y lo mismo ocurre con el que confecciona ropa o el que construye casas, y así todos disponen de los mejores zapatos, las mejores ropas, las mejores viviendas y los mejores alimentos, cosa que no se lograría jamás si los individuos estuviesen simplemente uno junto al otro, pero cada cual en lo suyo. Para Platón esto es sociedad.

La sociedad, sin embargo, es un estado transitorio entre el individuo y el Estado.  No es una etapa estable de las relaciones humanas, sino que sería algo momentáneo, para pasar a lo que Platón piensa que es la sublimación de las relaciones humanas: la construcción del Estado. Porque dice que, así como en lo material, algunos podemos hacer mejores zapatos que otros, podemos hacer ropas mejores, vehículos mejores o cualquier otra cosa, así también en la parte moral o en la parte espiritual, en aquello intangible y metafísico, algunos tendrían posibilidades que otros no tienen.

Habría alguien que podría ser más justo que los demás referente a las circunstancias que le rodean y a los casos que se le presenten. Y sería egoísta que ese hombre tan justo mantuviese esa justicia solo para sí, sería muy bueno que la sociedad aprovechase esa justicia en beneficio de todos. Y al aprovechar esa justicia en beneficio de todos, al no ser solamente un elemento autoconsultivo, sino que lo pudiesen consultar todos los miembros de la sociedad ese individuo se convertiría en juez, es decir que la sociedad le otorgaría la posibilidad de juzgar, en reconocimiento a su justicia.

Y de forma similar con todos los demás valores espirituales, como podría ser el sacerdocio. Aquel que estuviese más de Dios por su mística, por su naturaleza interior, el que estuviese más cerca de las cosas permanentes, podría hacer participar a todos los demás de esa especia de estado de gracia. Entonces él sería sacerdote para todos. Y lo mismo en todas las otras funciones de gobierno y conducción de la sociedad.

Una sociedad correctamente conducida, armónicamente dirigida por sus mejores hombres, por sus mejores componentes, por aquellos que están más cerca de la Realidad sería, para Platón, un Estado.

Muchos de nosotros hemos sido víctimas de esta especie de pseudo comunismo, para el cual todos los hombres tienen que tener el mismo criterio.  Eso precisamente ha llevado a los enfrentamientos de toda índole que hoy existen en el mundo.

Las estructuras que hoy nosotros estamos viviendo pudieron ser útiles, pudieron ser válidas en un tiempo, pero hoy ya no lo son.

Este sistema no funciona, porque ni da trabajo a la gente ni abarata el consumo de los productos que la gente necesita. Como el viejo cuento del perro del hortelano, ni come ni deja comer.

La primera causa que yo encuentro para este fracaso es el propio individuo, que está desconcertado, que carece de conocimiento sobre sí mismo.

Cuando uno no conoce algo, no lo puede manejar, no lo puede conducir.El hombre que no sabe es como el hombre que no ve, se tropieza con todas las cosas.

Y al no conocerse comete errores, comete injusticias sin querer cometerlas, comete maldades sin querer cometerlas tampoco, es víctima de su propia ignorancia, y entra en desesperación, como una aeronave que cayese en picado, en una caída hacia la vejez y la muerte que le angustia, porque no tiene conocimiento de qué es lo que le pasa a su alrededor, ni qué le pasa a él,  ni qué es nacer o qué es morir.

El individuo, en la actualidad, está completamente despojado de toda ayuda real. Me refiero a aquella ayuda espiritual y psicológica que nos puede permitir la felicidad.

Para hacer una sociedad no solamente nueva sino mejor, que pueda llegar al verdadero concepto de Estado, hacen falta nuevos individuos. Un nuevo hombre, una nueva mujer, con características completamente diferentes y superiores a las que hoy concebimos. Fundamentalmente un hombre que se conozca a sí mismo, un hombre que no tema a la vida ni a la muerte, que sepa básicamente cómo está constituido, no solamente por fuera, sino por dentro.

Eso le hará responsable de sus actos, porque cuando se equivoque, podrá el mismo retornar al buen camino... o no retornar, pero será un hombre verdaderamente responsable. No será un hombre irresponsable, no será un hombre arrastrado por las circunstancias, sino un hombre que sea eje de las cosas, un hombre que tenga voluntad, que no le importen las adversidades externas, sino que las pueda vencer.

Con relación a la sociedad necesitamos una renovación completa, la cual nos llevaría a un acercamiento real entre las fuentes de producción y las fuentes de consumo. 
Hace falta volver al campo, sin por ello dejar la industria.

Todos comemos todos los días y hace falta asegurarse de que diariamente todos tengan comida, y que,además, todos puedan tener un libro y todos puedan tener un abrigo.

En algunos lugares de Europa hemos visto que se destruye la comida para controlar la producción alimenticia y que no bajen los precios, mientras al mismo tiempo un millón de personas mueren de hambre en el norte de África. ¿Ésta es la humanidad que hemos creado? ¿Es ésta una humanidad realmente religiosa, una humanidad realmente buena, realmente libre? No, de ninguna manera.

Esta es una humanidad egoísta, es una humanidad deformada, es una humanidad asesina, es una humanidad antropófaga, que se alimenta de otros hombres, que para tener felicidad en un sitio, crea muerte y destrucción en los otros lugares. 

Hay que acabar con las eternas guerrillas que están desangrado al mundo. Y no solamente hay a nivel físico, también hay guerrillas y sabotajes económicos y psicológicos. Tenemos que superar todo esto. 

Nos parece normal que en nombre de la paz no haya centrales atómicas de energía, pero sí que en nombre de la paz estén montando enormes cantidades de cohetes con cabezas atómicas, ahora también en submarinos, y tal vez incluso en satélites artificiales que están dando vueltas sobre nuestras cabezas. Todo eso debe cambiar.

Como debe cambiar el concepto de clases sociales, que no son nada más que una forma de racismo; pero en lugar de ser un racismo basado en el color de la piel o en el lugar de nacimiento, es un racismo basado en elementos laborales o en elementos económicos. En una nueva sociedad que pueda llevar a un nuevo Estado no deben existir clases sociales; deben existir únicamente hombres y mujeres libres que no se enfrenten entre sí, sino que enfrenten la adversidad, que enfrenten el miedo, que enfrenten la miseria y que enfrenten la ignorancia. Estos son los verdaderos enemigos.

En este nuevo mundo, aquel que quiera comer, que quiera tener el derecho moral de comer y beber, debe trabajar, debe producir. De alguna manera todos debemos producir, si no, entramos en una inflación total, en la cual siempre gastamos más de lo que tenemos, y en la cual todos sufrimos de angustia.

Y así podremos arribar a un nuevo Estado, a un sistema de justicia, en donde los más sabios, en donde aquellos que estuviesen más cerca de Dios sean los que puedan beneficiarnos a todos.

Tenemos que cambiar las cosas de raíz, pero no el aire, no en el papel, sino en el corazón humano. No creo que se pueda cambiar con violencia, yo soy contrario a la violencia, creo que se pueden cambiar con educación, con el ejemplo, formando hombres y mujeres que puedan hacer una nueva sociedad. No es el tiempo aún de esa nueva humanidad, pero es el tiempo de dejar de hablar. 

Vendrá ese tiempo, tal vez muchos de vosotros podáis vivirlo y en ese momento os daréis cuenta de que estábamos viviendo en una locura, que estábamos viviendo en un gran circo, lleno de fieras y payasos."

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Jorge Angel Livraga - fragmentos -Conferencia- 1984
Necesidad de un nuevo individuo, sociedad y Estado

miércoles, 24 de abril de 2019

Valores humanos y filosofía a la manera clásica


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Estatua de Marco Aurelio que estaba en la Plaza del Campidoglio y ahora en el Museo Capitolino.

Cuando escribo sobre los valores humanos, viene siempre a mi memoria un periodo particular de la historia por la grandeza de sus hombres. Los comentarios austeros del historiador y procónsul romano Dion Casio sobre uno de ellos, Marco Aurelio, en su Historia Romana nos ilustra a este respecto: “No tuvo la suerte que habría merecido, puesto que durante todo su reinado tuvo que hacer frente a todo tipo de calamidades. Es por ello que lo admiro más que a nadie, dado que a pesar de esas dificultades extraordinarias supo sobrevivir con gran dignidad y pudo salvar el Imperio.”

No cabe duda de que el mundo romano fue testigo de una sucesión de soberanos como la historia no ha conocido nunca: César, Augusto, Trajano, Adriano, Antonino Pio, Marco Aurelio, Septimio Severo, Diocleciano, Juliano… Ferdinand Lot[1] afirma: “Hombres de Estado, legisladores, guerreros, recorren las fronteras lejanas entre Escocia y Bretaña hasta el Rin, el Danubio y el Eúfrates, para defender el mundo romano y la civilización contra los Bárbaros germánicos, los Sarmatas o los Partos. Todos saben que cualquier día pueden morir, pero se abandonan a su suerte, sin miedo frente a su destino trágico de superhombres. Porque si alguna vez hubo superhombres en esta Tierra está claro que hay que buscarlos entre los emperadores romanos.”

La Filosofía moral o “a la manera clásica”
La filosofía moral o a la manera clásica es un fenómeno espiritual de la historia antigua que deberíamos rehabilitar si queremos darle vigor a la educación moral de las nuevas generaciones.

Todos los especialistas están de acuerdo en decir que la mentalidad occidental se encuentra agotada y que llegó el tiempo de lanzarse a otras creaciones, hacia otros senderos que nos vuelvan a llevar a otros Renacimientos.

Otro aspecto interesante de la filosofía clásica es el sentido que se le daba a la palabra “filosofía”, que los griegos inventaron y que se puede traducir simplemente como “amor a la sabiduría”. Por lo tanto, estudiar la filosofía en sus fuentes clásicas optimiza el comprender la finalidad primera y el método de esta aventura del espíritu humano.

Hay una gran diferencia entre la idea que nos hacemos hoy en día de la filosofía y la idea que los Clásicos se hacían de la misma. En nuestros días la filosofía se comprende como una construcción más o menos abstracta, destinada a la reflexión sobre los problemas que presentan las teorías del conocimiento o de la lógica. Para los Clásicos, sin embargo, la filosofía era otra cosa muy diferente. En efecto, para los antiguos griegos la elección de vida (filosófica) no se situaba al final del proceso teórico como una suerte de complemento decorativo. Al contrario, la elección y decisión de vivir de manera filosófica es la que determinaba la doctrina misma, el modo de transmisión y la elección de la escuela de filosofía. Hay que señalar que esta decisión nunca se hacía en soledad, puesto que no existen filósofos ni filosofías en la antigüedad fuera de un grupo, de una comunidad o de una Escuela de Filosofía.

Como afirma Pierre Hadot[2]: “Una escuela filosófica corresponde antes que nada a una elección de forma de vida, una opción existencial que se traduce en una vida particular, la filosófica, que exige del individuo un cambio de vida, una conversión de todo su ser; en definitiva, la necesidad de ser y de vivir de una manera específica. Está claro que esta opción existencial implica una visión del mundo particular y es precisamente el discurso filosófico quien va a desvelar y justificar racionalmente tanto esa opción existencial como la representación del mundo que lleva consigo.”

Lo esencial no se encuentra por lo tanto en la teoría filosófica sino en la manera de vivir. Un filósofo, en la antigüedad, es alguien que vive como filósofo y muere como filósofo. Epícteto nos dice (III, 21,5) con una simplicidad conmovedora: “Come como un hombre, bebe como un hombre, vístete, cásate, ten hijos, condúcete como ciudadano… Muéstranos todo eso para que sepamos si has aprendido alguna cosa de los filósofos”.

El testimonio del emperador Marco Aurelio frente a la perspectiva inminente de su muerte ilustra la misma idea: En el libro I y III de sus Pensamientos[3] se encuentran numerosas alusiones a la muerte que se acerca durante sus campañas militares en el Danubio y ante la urgencia de conseguir una perfección interior elevada. Frente a este dilema, una sola cosa cuenta: Esforzarse por enriquecer su pensamiento con las reglas de vida fundamentales, tener siempre la actitud esencial del filósofo, que consiste en controlar su diálogo interior, en realizar sólo aquello que es útil a los demás, aceptar los acontecimientos que la Naturaleza y el Destino nos presentan.

Vivir como un filósofo es algo que se puede decidir bastante pronto en la vida. La Historia Augusta[4] nos habla de Marco Aurelio y de su decisión de vivir como un filósofo estoico: “A la edad de doce años, adoptó la vestimenta, y un poco después, la vida ruda del filósofo. Estudiaba vestido del pallium, el abrigo de los filósofos, y se acostaba sobre el suelo: con mucha dificultad su madre conseguía convencerlo de poner algunas pieles.”

Sin lugar a dudas, la finalidad de la filosofía moral, y de la filosofía estoica en particular, no es la de llevar un cierto tipo de abrigo sino la de actuar de manera honorable de acuerdo con la razón o el pensamiento justo. La filosofía no nos invita a dormir al aire libre o sobre el suelo, sino a forjar nuestro carácter para hacer frente a todos los acontecimientos y circunstancias de la vida.

Tampoco hay que creer que el amor por la filosofía llega como un flechazo de Cupido o por obediencia imperativa de una voz interior. Se trata más bien de leer a los clásicos y aprender de ellos, un consejo que nos recuerda mucho esa otra frase que Cicerón repetía a los romanos: “No esperéis más, leed con urgencia la República.”

Marco Aurelio nos cuenta su conversión a la filosofía estoica en el primer libro de sus Pensamientos, como el resultado de un estudio y de una reflexión sobre las enseñanzas de las filosofías, y en particular, de la lectura de Epícteto.

Los Pensamientos como Ejercicios Espirituales[5]
Los Pensamientos pertenecen al tipo de ejercicio llamdo hypomnéma en la antigüedad, una suerte de notas personales, de diario íntimo, que refleja un diálogo interior propio de la práctica de la filosofía y que todas las escuelas de filosofía moral van a proponer. En el caso de Marco Aurelio, se añade la intención de redactar sus reflexiones y sus pensamientos siguiendo reglas literarias precisas y elegantes para reforzar el impacto psicológico y la fuerza de persuasión.

Podríamos añadir que los Pensamientos de Marco Aurelio toman la forma de las hypomnéma pero se transforman en “ejercicios espirituales”, ejemplares en su género e inspiradores de todos aquellos que tienen la necesidad de avanzar hacia las cúspides del espíritu.

Los Pensamientos tienen un único tema: la filosofía, tal cual deducimos de estos fragmentos:

“La única cosa que puede servirte de escolta en esta vida es la filosofía. Ella nos permite guardar el dios interior sin mácula ni desgaste alguno” (II, 17,3).
Ten cuidado en no “cesarizarte”… Vive con simplicidad, sé bueno, puro, serio pero natural, amigo de la justicia, respetuoso con los dioses, bondadoso, estricto, sólido en el cumplimiento de tus deberes. Combate por mantener todo lo que la filosofía te ha brindado” (VI, 30,1-3).
Las palabras de Marco Aurelio se esfuerzan en describir la manera de vivir como filósofo siguiendo el ejemplo que hay que tener frente a sí mismo y que es el de la “persona de bien” ideal. Los pensamientos del ser vulgar son pobres y confusos. Este actúa sin consistencia y sufre de las circunstancias y obstáculos que la vida la presenta, mientras que los pensamientos de una persona de bien son coherentes, profundos y claros, pues actúa siempre con justicia al servicio de los demás y acepta los acontecimientos que no dependen de ella misma con serenidad y confianza.

En todo lugar y circunstancia, depende de ti mismo el complacerte con alegría en el presente tal y como se presenta, comportarte con justicia ante los hombres que frecuentas diariamente, y darle a la representación interior que tienes en cada momento las reglas de discernimiento para que nada se infiltre en tu interior que no sea objetivo” (VII, 54).

En los Pensamientos se presentan estas tres reglas de vida que describen una actitud global, una visión del mundo. Es una elección interior fundamental, que se expresa en el discurso y en las fórmulas universales que Marco Aurelio, siguiendo en ello a Epícteto, llama las dogmata. Un dogma es un principio universal que funda y justifica una cierta conducta práctica y que se puede formular en una o varias proposiciones.

Marco Aurelio nos da muy buenos ejemplos de la relación que hay entre los principios universales y las reglas de vida:

“A propósito de todo lo que te procura tristeza, recuerda utilizar este dogma: Ese sentimiento no es una desgracia sino todo lo contrario, la alegría de poder soportarlo con valor” (IV, 49,6).
Ese dogma se deduce de otro dogma fundamental del estoicismo, soporte de todo el comportamiento estoico: Sólo el bien moral, la virtud filosófica, es un bien; sólo el vicio es un mal. Veamos cómo lo formula nuestro emperador:

“¿En qué consiste la felicidad? Consiste en el hacer lo que necesita la naturaleza humana. ¿Cómo lograrlo? Gracias a los dogmas que son el principio de las motivaciones y de las acciones justas. ¿Qué dogmas? Aquellos que reflejan lo que es el bien y lo que es el mal: No hay bien para el hombre sino aquello que lo hace justo, moderado, valiente y libre; y no hay mal para el hombre sino aquello que provoca los vicios opuestos.” (VIII, 1,6)
Marco Aurelio también utiliza la palabra théôréma para designar los dogmas que deben sustentar el arte, y por lo tanto el arte de vivir que es la filosofía:

“¿Qué arte practicas? El de ser hombre de bien. ¿Y cómo practicarlo sino gracias a los teoremas que tratan de la Naturaleza del Todo y de la constitución de lo que es propio al hombre?” (XI, 5)
Marco Aurelio nos advierte (VII, 2) que las enseñanzas, es decir los dogmas y los teoremas, se desgastan si no se les alimenta con imágenes interiores que los actualizan en cada momento. Por ello podemos decir que los Pensamientos se componen de formulaciones repetidas, siempre renovadas, de las tres reglas de acción que ya hemos comentado líneas arriba y de los diferentes dogmas que las fundamentan.

A menudo encontramos ese modelo de reglas a lo largo de los Pensamientos. Como ejemplo podemos citar los siguientes:

“Por todas partes y en cualquier lugar depende de ti
el satisfacerte piadosamente de la confluencia de los acontecimientos,
el conducirte con justicia frente a los hombres,
el aplicarte a las representaciones interiores de las reglas de discernimiento, para que no se infiltre en ti nada que no sea objetivo.” (VII, 54)
“Es suficiente
el juicio presente de valores, a condición de ser objetivo,
la acción presente, a condición de que se cumpla para el servicio de la comunidad humana,
la disposición interior presente, a condición de que encuentres felicidad en todas las confluencias de acontecimientos producidos par causas externas.” (IX, 6)
“La naturaleza razonable sigue bien el camino que le es propio
si, en lo relativo a las representaciones, no afirma ni lo que es falso ni lo que es oscuro,
si dirige sus impulsos solamente hacia las acciones que son de utilidad al género humano,
si no siente atracción o aversión por lo que depende de nosotros, mientras que acoge con alegría todo lo que le da generosamente la Naturaleza universal.” (VIII, 7)
Y continúa: “¿En qué hay que ejercitarse?

En una sola cosa:
en un pensamiento dirigido por la justicia y en acciones cumplidas al servicio de la comunidad, en palabras que no engañan nunca, en una disposición interior que acoge con amor todas las confluencias de los acontecimientos, reconociéndolos como necesarios, como familiares, como el resultado de un principio tan grande y de un origen tan alto.” (IV, 33,3)
Por todo lo dicho, aconsejamos a todos, a la manera ciceroniana: “Hay que leer con urgencia, sin más tardar, los Pensamientos de Marco Aurelio”.

Sólo nos queda proponer, por razones de espacio, ocho puntos fundamentales incluidos en dicha obra, y que son un tesoro de recursos en lo cotidiano, para practicar la regla de acción que nos invita a aceptar con serenidad lo que nos acontece y que no depende de nuestra voluntad:

« Si te irritas por algo, es porque has debido olvidar que todo lo que ocurre es conforme con la Naturaleza Universal, que los errores cometidos por los demás no te conciernen y además, que todo lo que ocurre siempre ocurrió y seguirá ocurriendo así, y en este mismo momento, ocurre siempre de la misma manera. Tú has olvidado el lazo tan estrecho de parentesco que une a cada ser humano con sus congéneres, no por la sangre y el origen, sino por la participación común de la misma inteligencia, y también has debido olvidar que el espíritu de cada uno de nosotros es un dios, una emanación de la divinidad; que nadie tiene pertenencia alguna propia, ni hijos, ni siquiera su propio cuerpo, pues incluso hasta el alma misma provienen de arriba; que todo depende del juicio de valor que se le quiera dar, pues todo es opinión y, por último, no debes olvidar que la vida de cada uno se reduce al goce del momento presente y lo único que puede perder es ese momento.” (XII, 26)
Educación filosófica y Humanismo
Todas las escuelas de filosofía proponen una educación filosófica que puede considerarse como un método propio de la escuela para extraer los valores humanos, para pasar, de un humanismo en potencia, a un ser humano cumplido que expresa esos valores en lo cotidiano. Platón nos recuerda que las enseñanzas de su maestro Sócrates no se dirigían a los intelectuales ni a los políticos, sino a todos los ciudadanos sensibles a la profundidad moral de sus consejos.

Toda cultura humanista comporta diferentes disciplinas y vías de acceso que, en conjunto, tejen el mosaico completo de los valores humanos esenciales, aquellos valores que otorgan a cada persona su identidad única e indiscutible. Al decir de los antiguos filósofos griegos, la naturaleza humana se expresa a través de los valores o “virtudes filosóficas”. Para Sócrates, la filosofía es la “madre de todas las ciencias”, lo que le confiere su rol de columna vertebral del Humanismo.

En efecto, la educación filosófica propia del Humanismo o de la cultura humanista es el fundamento de toda civilización, y su función primera consiste en humanizar al hombre. No se es un ser humano solamente por el genoma o patrimonio genético sino sobre todo por su patrimonio cultural: “No se nace hombre sino que hay que convertirse en hombre” decía el gran Erasmo.

El código genético transmite el programa de la evolución biológica del hombre, y la cultura humanista transmite, gracias a la educación filosófica, los valores humanos fundamentales, los conocimientos, los usos y costumbres, la experiencia de las generaciones pasadas. La Cultura transmite el programa de evolución individual y colectiva de la humanidad.

Esta experiencia, si no se integra ni se actualiza frente a los nuevos desafíos del presente, puede anclar la sociedad en una forma conservadora ciega y fanática. La sociedad entonces será incapaz de adaptarse, de cuestionarse, de encontrar la creatividad necesaria para responder a los nuevos paradigmas que se le presentan.

La educación filosófica nos permite también comprender al otro gracias a una sensibilidad creciente hacia los valores humanos que los demás expresan a través de su propia cultura, sus propias tradiciones, etc. Esto se traduce por un respeto, producto del sentimiento de pertenencia a la familia humana, y fuente de fraternidad.

El Renacimiento proporciona algunos brillantes ejemplos de los métodos y manuales de educación “a la manera clásica”: una de estas referencias es el convito de Marsilio Ficino, una suerte de readaptación del Banquete de Platón. Baltasar Castiglione, uno de los hombres mas distinguidos física, intelectual y moralmente de su época, se inspiró en esas referencias para publicar en 1528 un manual de cortesía, “El libro del Cortesano”, que tuvo un enorme éxito durante varios siglos. A través de la figura del cortesano, este manual presenta un modelo ideal y una vía de perfeccionamiento para todos aquellos cuya alma les exige escalar alturas insondables sin tregua alguna.

En definitiva, los estudios humanistas no son una acumulación de conocimientos enciclopédicos, sino el resultado de una lectura, asimilación y aplicación de las enseñanzas clásicas que contribuyen a elevar el alma hacia dimensiones metafísicas. Giordano Bruno[6] lo expresaba así:

“Despliego mis alas confiando en los aires y, no temiendo ningún obstáculo, ni de cristal ni de vidrio, surco los cielos y me elevo hacia el infinito. Y mientras que desde mi globo viajo hacia otros mundos y penetro en otras esferas etéreas, dejo detrás de mí lo que los hombres ven de lejos.”
De manera más descriptiva Edwin Panofsky[7] nos dice:

“En esta concepción ambivalente del humanitas se encuentra la base del Humanismo. No se trata tanto de un movimiento como de una actitud; se lo podría definir como la fe en la dignidad humana, fundamento global de la importancia atribuida a los valores humanos y en la aceptación de las humanas limitaciones. De ese postulado doble resulta el sentido de la responsabilidad y de la tolerancia.”

¿Y cómo no recordar uno de los textos humanistas más extraordinarios del Renacimiento, el “Discurso sobre la Dignidad Humana” de Pico de la Mirándola[8], fundamento del principio de libertad de la condición humana?: Al fin de la creación, Dios había distribuido todas las calidades, de tal suerte que no quedaba ninguna que pudiera ser exclusiva para el hombre. Por ello, Dios le dijo a este último:

“Tú determinarás tu naturaleza según tu libre albedrío en manos del cual te he puesto. (..) No te hemos hecho ni celeste ni terrestre, ni mortal ni inmortal, para que libre y soberano orfebre de ti-mismo, te puedas modelar con la forma que tú-mismo habrás elegido. Podrás degenerar y caer hacia los seres inferiores que son las bestias, y podrás, si así lo decides, elevarte hacia los seres superiores que son los dioses.”

La Pirámide cultural y los Valores humanos

El verbo Educar proviene del latín educere: extraer, elevar. La educación filosófica permite la extracción de los valores humanos a partir de todas las disciplinas que se expresan en una cultura humanista.

El filósofo Jorge A. Livraga nos propone una relectura inteligente del rol de la filosofía como “extractor” de valores humanos propios a todas las disciplinas y vías de la gran pirámide cultural. La filosofía sería la columna vertebral o fundamento de esta gran pirámide y orientaría todas las otras disciplinas culturales (Arte, Religión, Ciencia y Política) hacia la Sabiduría, situada en la cúspide donde se unen las cuatro caras de esta gran pirámide.

Los valores humanos propios al Arte estarían todos asociados a la Belleza, a la Estética: El encanto, la gracia, la elegancia, la nobleza, la distinción, la majestad, el equilibrio, la armonía…

Los valores humanos propios al corazón de la Religión estarían asociados a todas las formas de Bondad: Benevolencia, indulgencia, generosidad, caridad, clemencia, compasión, tolerancia, abnegación, solidaridad…

Los valores humanos relativos a la Ciencia estarían en relación estrecha con la Verdad natural, la verdad de lo visible: veracidad objetiva, lógica, espíritu concreto, espíritu razonable, juicioso, moderado, ponderado y natural.

Los valores humanos asociados a la Política deberían comprenderse a través de una política “a la manera clásica”, un política filosófica puesto que, sin filosofía, la política no es sino una administración dudosa. Los filósofos de la antigüedad consideraban la política como resultado de una búsqueda del sentido filosófico gracias a la organización de la Ciudad y por el interés colectivo. “Al arte del alma yo lo llamo política” decía Platón. La Política filosófica se basa en los dos pilares mayores de toda organización humana que se precie como tal: la Justicia y la Educación. Uno de los roles esenciales de la política sería por lo tanto el promover una educación filosófica para todos, sin distinción alguna, puesto que todos deben llegar a expresar los valores y las característica propias a la naturaleza intrínseca del ser humano.

La Política filosófica tendría que crear las condiciones y los medios adecuados para que todos se conviertan en ciudadanos, en hombres y mujeres profundamente éticos y responsables. Sin la promoción de la ética, la política es estéril y pensamos que le corresponde a la filosofía el rol de restablecer “a la manera clásica” la orientación y la finalidad esencial de la política.

Y para acabar, citemos alguno de los valores humanos asociados a la Política: justicia, equidad, sinceridad, autenticidad, lealtad, cortesía, disciplina, sentido del deber, responsabilidad, valor, imparcialidad, comportamiento moral, integridad, rectitud, austeridad, y en fin, acabemos esta lista con la felicidad filosófica que expresa la rectitud del alma al decir de los filósofos antiguos.

Creo, en definitiva, que hay que sacar a la filosofía de las vitrinas de las bibliotecas y las universidades, y colocarla en nuestro propio corazón y en el de la ciudad para poder vivir como seres humanos conscientes, responsables y dignos.


Autor: Fernando Fígares
Recogido de 
https://biblioteca.acropolis.org/valores-humanos-y-filosofia-a-la-manera-clasica/